Cómo hacer un currículum: Trucos, ejemplos, plantillas, formatos y consejos

A la hora de elaborar un currículum hay que tener en cuenta que se trata de un documento promocional que debe contener información relevante para establecer la idoneidad de una persona para desempeñar un puesto de trabajo. El objetivo del curriculum es conseguir que entres en el proceso de selección, pero el trabajo tienes que conseguirlo tu. Por eso a la hora de elaborarlo debe primar el contenido y su correcta estructuración, tanto a nivel lógico como estético.

Aunque no soy partidario de trabajar para enriquecer a otros, y animo a todo el mundo a autoemplearse, quienes elijan ganarse la vida de este modo encontrarán en este artículo muchos trucos y consejos en torno al verdadero secreto de que un currículum funcione: la capacidad de transmitir con claridad la adecuación del candidato al puesto.

Disponer de un buen currículum aumentará la probabilidad de entrar en los procesos de selección a los que te presentes y el valor percibido por el contratante si eres elegido (pudiendo negociar sueldos más altos), pero también debería servir para auto-descartarte de aquellos trabajos que no se adecuen a tus deseos y características. Espero que el artículo os sirva para elaborar el vuestro.

Entender al seleccionador: Ve al grano, porque no me leo los curriculums

A la hora de realizar un filtrado de curricula, el objetivo de un técnico de recursos humanos es encontrar rápidamente candidatos potencialmente adecuados para cubrir el perfil que busca. En consecuencia, facilitarle la labor al máximo es fundamental si queremos que (nos) elija sabiamente.

Según mi propia experiencia, durante la criba curricular sólo se ojea la mitad superior de la primera página del CV, conclusión congruente con el estudio realizado por Jakob Nielsen sobre cómo se leen los documentos en Internet. Media hoja, ese es todo el espacio disponible para conseguir dos objetivos:

  • Demostrar que encajas en el perfil que estoy buscando (Adecuación del candidato al puesto).
  • Diferenciarte del resto de candidatos potencialmente válidos.

Un método efectivo para lograr estos objetivos es empezar el CV con una titular que condense tu currículum. Dicho de otro modo, empezar con la conclusión a la que debería llegar el seleccionador si realizara un detallado análisis de tu historial laboral y formativo.

Para maximizar el impacto, la clave está en ser lo más específico posible, y adelantar información que sea relevante para el puesto y que despierte el interés del seleccionador. Imagino que estarás de acuerdo conmigo en que “Ingeniero con 10 años de experiencia” resulta menos efectivo que…

“Ingeniero con 10 años de experiencia internacional en el diseño y ejecución de infraestructuras de transporte“.

Este segundo titular, a parte de despertar inquietudes (¿qué habrá construido y dónde?), hace que la candidatura destaque si lo que se está buscando son ingenieros para construir carreteras en Africa.

Cada uno debe hacer un poco de introspección y decidir qué “imagen de marca” desea asociar a su candidatura. Para cada oferta de trabajo hay unos aspectos más relevantes que otros, por eso hay que adaptar el currículum incluso aunque estemos optando a trabajos muy similares entre sí. Si optas a un puesto en una multinacional alemana, y sabes alemán, hay que destacarlo aunque no se solicite en la oferta. Si optas a un puesto directivo, y tienes experiencia en diferentes departamentos (finanzas, ventas, logística), es relevante. Si optas a un puesto administrativo y sabes arreglar ordenadores, también hay que destacarlo. Cualquier cosa antes que venderse como “Recién licenciado en Historia sin experiencia”, salvo que sea exactamente esto lo que se busca.

Márcate un objetivo

Hay un refrán que dice, “No hay viento favorable para quien no sabe hacia donde navega“. Nada más indicado para estos momentos. En el trabajo nos pasamos un tercio de nuestros años de vida laboral, así que mejor conseguir uno que se adapte a nuestras características. No pasa nada por rechazar un trabajo que no es lo que deseamos. De hecho, cuanto antes lo descartemos, antes podremos dedicarnos a encontrar otro que nos satisfaga.

Por este motivo, conviene indicar a continuación del titular qué es lo que estamos buscando, a fin filtrar ofertas que no encajen con nuestros deseos. Y hacerlo de manera que resalte nuestras capacidades. Un objetivo universalmente compartido, pero de escasa utilidad en la búsqueda del mejor empleo, podría ser “Conseguir un trabajo donde se trabaje poco y se cobre mucho“.

A parte de decir poco del candidato, no sirve para evitar que nos llamen de sitios que no nos interesen como, por ejemplo, para trabajar como especialista de cine (demasiado peligroso). Un objetivo más apropiado podría ser el siguiente:

“Conseguir un trabajo de media jornada como auxiliar de veterinaria donde poder aplicar mis habilidades en el trato con el cliente y contribuir al bienestar de las mascotas y sus dueños”

De este modo no sólo conseguirás que te llamen únicamente de los sitios que pueden ofrecerte un trabajo que te interese, también estarás destacando tus cualidades e intereses desde la perspectiva de la empresa. Ya noto como te revalorizas por momentos…

Ajuste empresa – trabajador

No hay un aspecto tan subestimado durante los procesos de selección como el ajuste entre los valores de la persona y la cultura de la empresa, y tampoco hay un aspecto que contribuya más a una rápida finalización de la relación laboral. Por este motivo es interesante completar el titular y el objetivo con una breve descripción de nuestras fortalezas relevantes para el desempeño del puesto al que se opta, siempre que no nos repitamos.

Conviene dejarlo claro cuanto antes cómo eres, y que el seleccionador determine (aunque es poco probable que lo haga) si tu estilo encaja en la empresa. Si tus principales cualidades son tu “capacidad de innovación” y de “asumir riesgos”, y el estilo de gestión de la empresa es “conservador” y centrado en el “control del gasto”, lo más probable es que acabes por quemarte o te echen por mal desempeño de tu trabajo, así que mejor no perder el tiempo.

Esta descripción de tus cualidades no es estrictamente necesaria, ya que deberían aflorar analizando tu carrera profesional, por lo que cada uno deberá juzgar si resulta de su utilidad en su caso. Si tu trayectoria profesional es clara y está alineada con el puesto al que optas puedes omitir esta parte. Si tu trayectoria profesional es “errática”, porque has preferido no encasillarse en un tipo de trabajo concreto, esta sección es imprescindible para conectar las habilidades adquiridas en diferentes puestos y dibujar un perfil compatible con el puesto. De cualquier modo, las afirmaciones sobre uno mismo siempre dan juego en las entrevistas, así que si tienes algo que decir no te cortes.

Principios generales para la redacción de CVs

Ya hemos visto las tres cosas más importantes de un currículum: El titular, el objetivo y la descripción. Estos aspectos son fundamentales para pasar la criba curricular, y deben permitir juzgar tu idoneidad para el puesto en 10 segundos, porque probablemente es el tiempo que se le va a dedicar en un análisis preliminar.

Se podría alegar que el sitio indicado para esta información sería la Carta de presentación, lo cual es cierto e incorrecto a la vez. De los miles de currículos que he filtrado, habré leído menos del 1% de las cartas de presentación, y generalmente en estados avanzados del proceso de selección, por eso creo que si el candidato tiene algo importante que añadir a sus datos biográficos, es mejor que lo haga en el propio CV, porque nadie va a recortarlo.

A pesar de su importancia para pasar los primeros filtros, estas tres secciones no deben ocupar más de una cuarta parte de la primera hoja, a fin de dejar espacio en la mitad superior para describir los aspectos más relevantes para el puesto de tu carrera profesional y/o formativa, que es el verdadero contenido del currículum.

Un buen currículo debe servir para saber qué experiencia y formación acumula el candidato, y para formarse una idea de sus cualidades, desde su capacidad para organizar la información hasta su orientación a resultados y hacia el cliente. Por eso es fundamental que toda la información contenida cumpla los siguientes requisitos:

  • El currículum debe tener una longitud máxima de 2 hojas, siendo 1 lo ideal. En cualquier caso, procura que toda la información importante esté siempre en la primera hoja, porque a veces se traspapelan o pierden los documentos. Si necesitas utilizar dos hojas, no olvides numerarlas y repetir en el encabezado de la segunda tu nombre y datos de contacto, por si lo que se pierde es la primera hoja. Si vas a mandar más de una hoja por correo postal, se agradece que los documentos vengan grapados.
  • La información debe ser breve, relevante y cierta. No te andes por las ramas ni metas relleno. Tampoco caigas en las tópicas frases que no dicen nada, ni recurras a la verborrea empresarial. Utiliza frases cortas y palabras sencillas, que una persona sin conocimientos sobre la materia pueda comprender. No mientas ni te excedas adornando la realidad, las personas que filtran currículums revisan muchos, y desarrollan rápidamente una gran escepticismo ante cualquier cosa que digan los candidatos. Tampoco crees expectativas que no puedes cumplir, porque se descubrirá tarde (periodo de prueba) o temprano (entrevista). Por último, cíñete a lo relevante: si pones foto, que sea de carné y te muestre tal y como vas a venir a trabajar (sin maquillar si no te maquillas todos los días). Las fotos de fiesta, en la que salga más de una persona, de perfil o de cuerpo entero están fuera de lugar (salvo el último caso si eres modelo). Por lo general, tus aficiones no son relevantes para desempeñar un puesto de trabajo, así que no las cuentes. Lo más que puedes conseguir es dar la impresión de que inmadurez, y de no ser consciente de que “aquí se viene a trabajar“. Además, cuando te contratemos no vas a tener tiempo para tus aficiones :P.
  • Estructura bien la información, organizada en secciones y ordenada de más a menos relevante, y de más reciente a más antigua (orden cronológico inverso, indicando mes y año en las fechas). Empieza por aquello más relevante y diferenciador. En casi todos los casos suele tratarse de tu experiencia práctica y reciente desempeñando funciones similares o relacionadas con el puesto, independientemente de si era un trabajo o un voluntariado. Si no tienes experiencia, empieza por la formación más relevante que hayas realizado. En según qué trabajos, la formación puede ser más valiosa que la experiencia, aunque por lo general sólo es determinante en caso de igualdad entre candidatos. Por ejemplo, para un puesto de repartidor puede ser más interesante tener conocimientos de mecánica que experiencia, para un puesto administrativo puede ser más determinante una sólida formación en ofimática, etc.
  • Céntrate en tus logros, y trata de cuantificarlos usando cifras siempre que puedas. Cuando las cifras por sí mismas no digan mucho (media de 3,56 entregas realizadas por hora) puedes comparar tu actuación con la media de la empresa (entregas por hora un 6% por encima de la media de mi zona) o del sector (crecimiento de la cuota de mercado del 3%). Acostúmbrate a recopilar esta información en tu trabajo, ya que te dará pistas para hacerlo mejor, denota capacidad analítica, interés por el negocio (potencialmente recompensable a medio plazo) y te servirá en el futuro para tu CV.
  • Si no tienes logros de los que presumir, piensa de nuevo. Piensa en aquella vez que te sentiste orgulloso por hacer X o te felicitaron los clientes por Y. Por lo general te interesa incluir aquellos eventos puntuales, pero significativos, que transmiten un mensaje sobre cómo eres y sobre tus cualidades. También puedes incluir logros de los proyectos importantes en los que has participado, innovaciones que has introducido en la forma de trabajar, premios o nominaciones…
  • Despierta el interés del entrevistador. La vida en Recursos Humanos es aburrida, no contribuyas a hacerla peor. Cada frase de tu CV debe ser un apetitoso cebo para cualquier entrevistador. Debe parecer que hay una buena historia deterás de cada afirmación, y, por su puesto, no defraudar al público. Por ejemplo, “reparto del correo en la comarca del Nalón” no suena muy estimulante. Mejor poner “mención honorífica al servicio durante la campaña navideña de 2006”. Cuando el entrevistador te preguntes podrás contarle aquella vez en que todos los repartidores estaban enfermos con gripe y trabajaste día y noche para que los habitantes de la comarca recibieran a tiempo sus felicitaciones de navidad (que conmovedor). Prepara una buena historia, que diga cosas buenas de ti sin desvirtuar la realidad, para cada información que incluyas en el currículum.
  • Siempre que puedas, demuetra las habilidades relevantes para el puesto. El ejemplo más claro son los idiomas, si el puesto requiere inglés, puedes mandar el CV en inglés. Si se valora la informática, un email adjuntando el currículum en formato PDF es buena señal. Si quieres ser locutor de radio, puedes adjuntar una cinta narrando el CV como si fuera un noticiario o una (auto)entrevista. Si trabajas en marketing, puedes enviar el currículum como si fuera una campaña de marketing de un producto (tu mismo). No obstante, debe quedar claro que estas demostraciones complementan al currículum, no lo sustituyen ni deben quitarle el protagonismo a la hora de transmitir la información relevante para establecer una relación laboral.

Guardar las formas en la elaboración del currículo

Quisiera volver a insistir en que un curriculum es un documento promocional que debe contener información relevante para establecer la idoneidad de una persona para desempeñar un puesto de trabajo, y que el objetivo que perseguimos es conseguir una entrevista. Si quieres llamar la atención, puedes enviarlo dentro de un globo, pero procura que lo que recibe el seleccionador le sirve para hacer su trabajo, o tu candidatura no pasará de ser una anécdota sin nombre. Por eso, a la hora de elaborarlo te sugiero seguir las siguientes recomendaciones:

  • Usa siempre un procesador de textos para crear tu curriculum. La razón es sencilla, es la herramienta básica en la gran mayoría de los trabajos, así que demuestra que sabes utilizarla. Un curriculum hecho a máquina denota obsolescencia (¿Cuántas máquinas de escribir hay en una oficina típica?). Al imprimir, hazlo en papel DIN-A4 por un cara, y comprueba que la impresión es limpia y de calidad (mejor láser). No envíes fotocopias ni impresiones defectuosas, con rayas, caracteres corridos, torcidas o descentradas, denota falta de cuidado por los detalles.
  • El texto debe tener un tamaño legible (11-12) y estar escrito en una tipografía de palo seco (fuentes sin serif, como Arial, Helvética, Verdana, Tahoma), ya que son las más utilizadas en el mundo empresarial, ofrecen un aspecto más limpio y se leen más fácilmente (fíjate en la tipografía utilizada en los carteles de las autopistas). Las fuentes tipo serif (Times New Roman) están tradicionalmente asociadas con la literatura, y son más indicadas para frases largas impresas sobre soportes de muy alta resolución (como el papel). No utilices “Comic Sans” u otra fuente de fantasía, ni Monoespaciadas como “Courier“… se hace difícil tomar en serio estas candidaturas. Usa una única tipografía para todo el documento o, como mucho, una diferente (pero muy parecida) a la principal para los encabezados.
  • Es preferible crear tu propio formato de currículum, diferenciándose del resto y demostrando tu pericia técnica y vocación innovadora. Las plantillas de CV’s que vienen con los procesadores de textos están MUY vistas y se reconocen a la legua, aunque mejor eso que enviar un currículum sin formato. El formato es lo primero que se percibe de un currículum, antes incluso que el Titular, y un formato atractivo, además de llamar la atención, predispone positivamente al lector hacia el candidato, motivos más que suficientes para cuidarlo al máximo. Al final del artículo hay plantillas que puedes utilizar para tu currículo.
  • Limítate a estructurar la información utilizando tablas sin bordes, diferentes tamaños de letra para los encabezados y negrita para destacar lo más relevante (los encabezados son relevantes). No es recomendable utilizar colores. La escala de grises adecuadamente aplicadas en bordes y sombreados logran maravillas manteniendo la sobriedad. Si has trabajado para empresas conocidas puedes añadir sus logos para hacer tu curriculum más memorable y darle un toque de color.
  • Las imágenes de fondo y composiciones alegóricas son muy bonitas, pero distraen de lo que importa y en la mayoría de casos son información irrelevante. Puedes añadir un motivo geométrico pequeño, y con color si quieres, en uno de los márgenes a modo de “marca” o “sello”, para que tu currículo sea más memorable. Pero sin que distraiga al evaluador de lo que importa.
  • No alteres los margenes ni los interlineados, salvo que se trate de pequeñísimas modificaciones para que encaje mejor en la página. Procura que no queden grandes zonas de la hoja en blanco ni que el texto parezca apretado. Si te lo puedes permitir, puedes usar papel de mayor gramaje que el normal (80g/m2), ya que transmite mejor impresión al tacto, pero no se te ocurra doblarlo para enviarlo, porque se pierde el efecto. Igualmente, puedes optar por papel de un color claro que ofrezca un alto contraste con el texto, el mejor es el amarillo claro.
  • Sin faltas de ortografía. En la era de los correctores ortográficos, una falta de ortografía significa doblemente ignorancia: ignorancia de la propia ortografía y de cómo usar un corrector ortográfico.

Revisa tu CV con regularidad

Normalmente nos acordamos del currículum cuando menos tiempo disponemos para elaborarlo y más difícil es acordarnos de las cosas que hemos hecho, por eso mi recomendación es revisar una vez al año los contenidos del currículo a fin de mantenerlo listo y engrasado para aventuras laborales que os puedan surgir. Aprovechando el parón de fin de año, no estaría mal que dedicaras una tarde a revisar el CV, añadiendo aquella cosas destacables que hayas hecho en los últimos doce meses y mejorando el formato, la estructura o la redacción. Las prisas no son buenas consejeras, y sólo dispones de una oportunidad para causar una buena primera impresión, así que mejor estar “Preparado para el Mañana“.

Una vez satisfechos con el estado de nuestro curriculum, es fundamental mostrárselo a conocidos para que nos den su opinión sobre qué mejorarían y nos indiquen si algo no se entiende o suena raro, a fin de hacer unas últimas correcciones. Si a la persona a la que le preguntes no se le ocurre nada, busca a otra.

Por último, antes de enviarlo, hay que asegurarse de que la información de contacto está completa y es fácilmente localizable. Es muy irritante encontrar un candidato potencialmente interesante que no indica su dirección, su teléfono o su nombre. Aunque parezca asombroso, yo mismo mandé mas de 50 curriculums en los que no indicaba mi nombre, pero eran tan bonitos que todos lo pasamos por alto.

Junto a tus datos es recomendable que indiquéis vuestra nacionalidad, fecha de naciomiento y si tenéis algún grado de discapacidad reconocida. Las dos primeras para ahorraros tiempo con compañías que discriminan (ilegalmente) en los procesos de selección por estos motivos. Puede que el evaluador tenga prejuicios contra la gente mayor o la empresa prefiera sudamericanos porque se les puede apretar más los tornillos (pagar menos). El caso es que si la edad o nacionalidad son un problema, mejor que lo sepan desde el principio para poder dedicar esfuerzo a empresas donde sí nos van a coger. Respecto al estatus de discapacitado, el motivo es porque existen muchos incentivos a la contratación y las empresas con más de 50 trabajadores están obligadas a reservar una cuota de la plantilla para trabajadores discapacitados.

Plantillas para el curriculum

Como colofón, quisiera compartir con vosotros las plantillas que he utilizado para mis currículos. Espero que os sirvan de ejemplo para redactar y diseñar los vuestros. Conforme encuentre tiempo para “sanear” mi información personal iré añadiendo más.

» Plantilla y ejemplo de currículum vitae. Dos columnas, fondo lateral en gris. Icono de OpenOffice Writer .odt

Estos documentos están en formato OpenDocument, que es estándar ISO para documentos informáticos. Si no disponéis de un programa capaz de abrirlo, podéis instalaros la versión libre de la suite ofimática de Sun Microsystems desde Internet. También existe un plugin para Ms Office.

Si tienes preguntas o quieres añadir algo, manda un comentario. Os recuerdo que las plantillas se deben utilizar según los términos y condiciones aplicables a mis obras, aunque si vais a usar las plantillas para enviar vuestro propio CV a un proceso de selección real no es necesario atribuir la autoría.

Privatizaciones: La ofensiva capitalista contra el Estado del Bienestar

El Neoliberalismo es un ataque directo a los mecanismos de redistribución de la riqueza que se está desarrollando a nivel mundial. En palabras de Naomi Klein, una revuelta de las élites contra los ciudadanos. La meta de esta ofensiva es clara, concentrar todavía más la riqueza en manos de unos pocos, y el principal obstáculo para conseguirlo son los Servicios Públicos, verdaderos pilares del Estado del Bienestar.

Los Servicios Públicos no sólo garantizan a toda la ciudadanía unos mínimos materiales (educación, jubilación, desempleo) y la protección social más básica (sanidad, justicia, fuerzas de seguridad), sino que lo hacen al margen del mercado, anteponiendo criterios sociales (acceso universal y trato igualitario) a la obtención de beneficios (!), sin excluir a nadie de su utilización o consumo (!), y mucho menos por su capacidad económica (!!).

Al estar controlados democraticamente, a través de las Administraciones Públicas, y financiados colectivamente, a través de los impuestos, los Servicios Públicos son la mejor herramienta para proteger el interés general, reducir las desigualdades sociales y para que los ciudadanos puedan ejercer sus derechos universalmente reconocidos… Al fin y al cabo, sin un sistema de sanidad público, ¿cómo se ejerce el derecho a la salud?.

Su utilidad, sin embargo, no se limita a la redistribución social de la riqueza. También dificultan la concentración de poder en la medida en que, al garantizar universalmente las necesidades básicas de los ciudadanos, les permite involucrarse activamente en la vida política y articular alternativas a los planteamientos de las élites económicas. Cuanto menos precarias son las condiciones de vida de la población, más difícil resulta controlarla, hasta el extremo que si el Estado llegara a ofrecer suficientes Servicios Públicos de calidad, el equilibrio de poder en la sociedad cambiaría a favor de la clase trabajadora.

Por estos motivos resulta de máxima prioridad para todos los ciudadanos la defensa de unos Servicios Públicos amplios, de calidad y al margen de la dinámica mercantil. Su existencia, ahora amenazada, supone uno de los logros sociales más significativos en la historia de la humanidad.

Conspiración contra la ciudadanía

El origen de la crisis de los Servicios Públicos se encuentra en la utilización de criterios económicos para gestionar un servicio de naturaleza social, criterios impuestos desde determinadas opciones políticas que pretenden “sanear” las cuentas públicas para alcanzar el equilibrio presupuestario (o déficit cero) y reducir a la vez las cargas fiscales para estimular la inversión privada. Lo que no se cuenta a los ciudadanos es que la reducción del déficit recaudando menos impuestos pasa, necesariamente, por reducir la inversión pública.

Al anteponerse criterios económicos a otros de mayor importancia social, como la calidad del servicio, se inicia un ciclo vicioso de deterioro de los Servicios Públicos. Pronto los recortes presupuestarios se traducen en falta de medios y en el abandono de las infraestructuras de titularidad pública, y tanto la calidad de los servicios como su capacidad de respuesta para afrontar cualquier crisis se reducen considerablemente. Este deterioro (provocado) es utilizado como prueba de la supuesta ineficiencia de la gestión pública y como justificación para la “liberalización” y la “privatización” de los Servicios Públicos.

A pesar de que los estudios de opinión demuestran que la ciudadanía estaría dispuesta a pagar más impuestos si esto se tradujese en una mejora de los Servicios Públicos, los supuestos representantes de la ciudadanía optan sistemáticamente por equilibrar los presupuestos reduciendo la inversión. En vez de incrementar los ingresos a través de una eficiente lucha contra la evasión fiscal y/o mediante un incremento de los impuestos, los poderes públicos optan por el camino fácil, el de los recortes, sin considerar que dicho camino es de una sola dirección, y conduce a la desaparición del Estado del Bienestar.

En vez de redimensionar y reorganizar los recursos productivos, de modo que no falten medios y se atienda a los ciudadanos con normalidad, los poderes públicos delegan en manos privadas la gestión de servicios imprescindibles para el desarrollo humano y la supervivencia, convirtiendo los derechos de los ciudadanos en una mercancía más. Al hacerlo, no sólo se excluye a quienes no tienen recursos para pagar por el ejercicio de sus derechos (seguridad, justicia, sanidad, educación…). También se renuncia al democrático sobre la gestión sobre su gestión, al quedar esta en manos privadas, y se debilita la capacidad del sector público para atender a los ciudadanos en el futuro.

Privatizar beneficios y socializar las pérdidas

Los Servicios Públicos representan el mercado ideal desde la óptica capitalista. Hablamos de “mercados” de productos o servicios de primera necesidad para toda la población que, generalmente, se prestan de manera monopolista por estar basados en infraestructuras tan costosas que sólo el Estado, gracias a los impuestos de los ciudadanos, puede construir y mantener. De privatizarse, las empresas concesionarias de estos servicios obtendrían el control absoluto de estas infraestructuras y de los “mercados” que sustentan, con millones de consumidores cautivos.

Sin embargo, no siempre interesa privatizar todos los Servicios Públicos. Sólo se privatizan aquellos que son más rentables, dejando al sector público la responsabilidad de sufragar los servicios deficitarios sin poder compensar las pérdidas con los beneficios de aquellos que son más rentables (los privatizables). Esto conduce a nuevas crisis y a nuevos recortes presupuestarios, en un ciclo que acaba con el desmantelamiento del Estado del Bienestar y con la supresión, de facto, de los derechos de los ciudadanos.

Así viene ocurriendo en todo el mundo desde que la Organización Mundial del Comercio (OMC) aprobara, como parte de su fundación en 1995, una iniciativa para privatizar los servicios públicos a nivel planetario bajo el nombre de Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS). Entre los objetivos de esta iniciativa se encuentra la privatización de infraestructuras de transportes (aeropuertos, vías férreas, carreteras), redes de telecomunicaciones, la asistencia sanitaria, la educación y todo lo que pueda ser rentable, dejando al sector público aquellos servicios que el mercado no pueda, o no quiera, ofrecer por ser intrínsecamente deficitarios.

La eficiencia social es incompatible con la eficiencia mercantil

Las catastróficas consecuencias sociales de la campaña para la privatización de los servicios del agua, que ya sufren países como Ghana, Méjico, Bolivia o Argentina, ejemplifican a la perfección que la gestión privada de los bienes públicos no beneficia a la sociedad, sino a los accionistas de las empresas gestoras. En el momento en el que se restringe el acceso universal y en igualdad de condiciones a un bien o servicio público (en este caso el agua), sea por el motivo que sea (en este caso, las elevadas tarifas), los ciudadanos pierden la capacidad de ejercer dicho derecho. Y un derecho que no se puede ejercer deja de serlo.

¿Hay algo más ineficiente que hacer una costosa operación médica a una ancianita de 85 años?, ¿o pagar un salario a quien no puede trabajar a causa de un accidente?, ¿o construir una escuela a la que asistirán 5 niños?, ¿o dedicar recursos a proteger la biodiversidad del planeta?, ¿o financiar una investigación sin un fin comercial concreto? Probablemente no… si usamos criterios estrictamente económicos. Por eso es necesaria una gestión pública de los servicios y bienes más necesarios para la vida y el desarrollo de las personas, porque los derechos no son un artículo de lujo ni una mercancía.

Como dijo el premio nobel de medicina, Richard J. Roberts, “el medicamento que cura del todo no es rentable“. Efectivamente, las empresas se caracterizan por su ánimo de lucro, y la industria de la salud no es una excepción. Un cliente vivo es mejor que uno muerto, sobre todo si su salud depende de seguir tomando las medicinas que sólo una empresa producir (las patentes son una forma de privatización del conocimiento humano). Afortunadamente, el gobierno de la India ha tenido la sensatez de no condenar a muerte a millones de personas por cumplir con la legislación internacional de patentes.

Y digo afortunadamente porque, aunque los Estados son entes de tipo político y su misión fundamental es la de fomentar el bienestar colectivo y proteger tanto el interés general como los bienes públicos, los políticos suelen olvidar que entre sus funciones no está la de maximizar los beneficios. Tan hondo han calado las ideas neoliberales entre sus filas que utilizan el término “gasto público” para referirse a la inversión pública en bienestar e igualdad; término que contrasta con la “inversión privada“, que no debe considerarse un gasto porque siempre va dirigida a obtener beneficios.

Sólo el Estado tiene los recursos necesarios y la obligación legal (Art. 9 de la Constitución española) de proteger el interés general y hacer valer los derechos de los ciudadanos, sin importar el precio. Por eso el sector publico es deficitario por definición, y deberíamos alegrarnos de que así sea. Cualquiera que haya trabajado en una empresa privada sabe cómo se logra la eficiencia mercantil: Principalmente a costa de los clientes y de los trabajadores. Por eso me preocupa especialmente de qué manera pretenden mejorar el servicio y obtener beneficios las empresas concesionarias de Servicios Públicos.

¿Te imaginas pagar cada vez que tiras de la cadena? Si la gestión del alcantarillado la realizara una empresa privada seguramente se mediría la cantidad de residuos generados por hogar y se cobrarían en consecuencia. ¿Quién decidiría el precio de este servicio? ¿Qué harías si no puedes pagarlo?

La privatización de la soberanía

Los partidarios de la implantación de medidas tan marcadamente antisociales han encontrado en las instituciones internacionales, como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) o la Organización Mundial del Comercio, excelentes aliados para acelerar la adopción de este nuevo modelo económico a nivel internacional. Desde ellas no sólo se fuerza a los países más débiles a la adopción de “políticas de ajuste” y medidas destinadas a liberalizar los mercados locales como condición para recibir ayudas al desarrollo, también se utilizan como fuente de legitimidad para implantar políticas impopulares sin someterlas al control de la ciudadanía, como el ya citado AGCS, obviando el hecho de que dichas instituciones dependen de los propios gobiernos.

Para sorpresa de algunos, la institución que más está fomentando la transferencia de las funciones y responsabilidades públicas a instituciones con ánimo de lucro, y principal partidaria de la adopción del modelo social de mercado, es… ¡¡¡la Unión Europea!!! El Tratado Constitucional Europeo, muerto y ahora resucitado bajo el nombre de Tratado de Lisboa, no trata de ocultar en ningún momento el hecho de que la integración Europea es una integración de naturaleza económica bajo los principios neoliberales (ver artículos 4.1, 148, 74.3 o 98)

Dictados al son de las empresas transnacionales, este tipo de tratados entre gobiernos tratan de institucionalizar la mercantilización de la sociedad europea sin consultar a los ciudadanos. Resulta llamativo el secretismo, la nula participación ciudadana y la falta de debate social que rodea la redacción y ratificación parlamentaria de medidas que acaban por convertirse en Directivas Europeas, y deben transponerse a la legislación nacional de los Estados miembros. No es de extrañar el desencanto de la ciudadanía con un proceso de integración europea vacío de todo contenido democrático.

Mientras, los partidarios de este modelo de sociedad no dudan en aprovechar cualquier crisis, e incluso provocarlas, para imponerlo. Utilizan la violencia (ya sea pasada, presente o futura) y las catástrofes naturales para desviar la atención de su agenda económica. Valiéndose de la influencia mediática y política de que disponen, mantienen la actualidad lejos de los verdaderos problemas de los ciudadanos mientras implantan cambios estructurales sin someterlos a debate ni responder públicamente a las preguntas más importantes: ¿Cuáles son los objetivos de los cambios? ¿A quien benefician? ¿Cuáles serán sus consecuencias para los ciudadanos?.

Hay cosas que el dinero no puede pagar, para todo lo demás…

La sociedad es la solución práctica que históricamente se ha dado al problema de la necesidad de los demás. La comida que como no la he cultivado yo, ni la he llevado yo hasta mi supermercado (y quizás ni hasta mi casa); la cocino con energía que no he producido ni canalizado, utilizando utensilios que no he fabricado y, lo que es más importante, todas estas actividades son posibles gracias a conocimientos heredados de anteriores generaciones, tecnologías que no he investigado ni conozco. Lo mismo pasa con la ropa, la vivienda, el transporte, la salud…

La sociedad se basa en la solidaridad. En la desigualdad y la injusticia está la semilla del odio y la violencia, por ello es necesaria la intervención del sector público en la economía, ofreciendo una amplia oferta de servicios públicos, que no excluyan a quienes tienen menos recursos ni se limiten a los grandes centros urbanos. Excluir a alguien del disfrute del desarrollo de un país no reduce la conflictividad social, no mejora la cohesión ni aumenta el bienestar general. No nos podemos permitir dejar atrás a nadie.

La mejor defensa contra la ofensiva privatizadora neoliberal es el conocimiento: Saber qué está pasando y por qué. De este modo, podremos responder a las crisis con propuestas alternativas a las soluciones que interesan imponer. Resistir en vez aceptar el mundo que han planeado para nosotros. Frente a la opción privatizadora debemos defender la “socialización” de los servicios públicos, de modo que sean los ciudadanos / usuarios quienes decidan la forma de organización, el funcionamiento y la finalidad de los mismos, autogestionándolos en colaboración con los trabajadores que los prestan.

La opacidad de la gestión privada suele ser el mejor caldo de cultivo para la corrupción y el tráfico de influencias, y suele traducirse en reducción de calidad, aumentos de precios, precariedad laboral y destrucción del medio ambiente. Por eso, ante el primer signo de deterioro de los servicios públicos es necesario organizar una contestación ciudadana constante para reclamar el restablecimiento y mejora del servicio afectado. Dicha reclamación debe incidir primeramente en una adecuada dotación presupuestaria por parte de la Administración responsable, pero también en la reorganización de los procesos productivos, el establecimiento de una gestión orientada al servicio y al ciudadano, y de la salvaguarda de los puestos de trabajo.

Desconfía de quienes defienden la gestión privada de los servicios públicos, porque no pretenden ayudarte. Desconfía especialmente de los políticos partidarios de este tipo de medidas, y de las instituciones supranacionales, no sometidas al control democrático que restringen el desarrollo de políticas en favor de los intereses de la ciudadanía dentro de países soberanos, empezando por la Comisión Europea, órgano ejecutivo con facultades legislativas y “policiales” cuyos comisarios, supuestamente independientes, son elegidos por los Gobiernos, sin participación ciudadana.

Sólo una presión ciudadana fuerte y constante puede frenar la destrucción del estado del Bienestar. Por ello es necesaria tu colaboración para reconquistar ideológicamente los poderes del estado y contestar, en la calles y en las urnas, toda iniciativa privatizadora que se intente llevar a cabo. Espero que no vaciles en unirte a la resistencia altermundista, antes de que sea tarde.

El secuestro político de la Soberanía Popular

Aunque“la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado.” (Artículo 1, apartado 2 de la Constitución española), y los ciudadanos tengamos derecho a“participar en los asuntos públicos, directamente o por medio de representantes,” (artículo 23), el único acto vinculante de soberanía que podemos ejercer los españoles es elegir qué partido político nos representará durante los próximos 4 años. El resto de decisiones de Gobierno quedan delegadas en nuestros representantes, y lo llaman democracia.

Parece que a nadie le importe que la participación directa de los ciudadanos en los asuntos de Gobierno quedara reducida a su mínima expresión en el texto constitucional. Quizá fuera una medida necesaria para proteger la estabilidad de la nueva “democracia” que se estaba desarrollando en España. Sin embargo, hoy en día, dicha medida supone una excesiva dependencia de la ciudadanía respecto a nuestros “representantes” políticos, y convierte a nuestro actual sistema en una democracia de segunda fila.

Los partidos políticos que han gobernado desde la ratificación de la Constitución nada han hecho por desarrollar nuevas formas de participación directa. A sabiendas de que el sistema electoral les favorece y que nada pueden hacer los ciudadanos para controlarlos hasta las siguientes elecciones, la clase política se ha dedicado a gobernar para el pueblo, pero sin el pueblo, limitando el desarrollo del país a los periodos (pre)electorales: verdaderos “sprits” dónde los políticos nos bombardean con proyectos que no han considerado oportuno proponer/realizar durante los 4 años anteriores. ¡Que bien nos iría si hubiera elecciones todos los años!.

Los ciudadanos: fuente de la soberanía y de los poderes del estado

Además de elegir a nuestros representantes, los ciudadanos tenemos el deber de controlar que sus decisiones sirven a nuestros intereses colectivos, una labor que no estamos realizando por diversos motivos. El más importante, a mi juicio, es la falta de instrumentos en nuestro ordenamiento jurídico para desempeñar dicho control, aunque no menos importante es la falta de información y de formación necesaria para realizarlo de forma efectiva. Estrategias todas ellas con un único objetivo, neutralizar el control ciudadano, ya que no hay mayor pesadilla para un “político” que una ciudadanía informada y capaz de pensamiento crítico.

No ha sido hasta hace bien poco que el Gobierno ha decidido implementar la recomendación del Consejo de Europa de introducir en el currículo de la enseñanza obligatoria una formación específica que aborde los principios teóricos y prácticos de la Democracia. Una asignatura dirigida a fomentar el pensamiento crítico, a desarrollar las habilidades para defender el punto de vista propio en un debate, a enseñar a valorar las aportaciones de quienes discrepan, y a conocer tanto la organización política del Estado como los derechos que tenemos reconocidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en la Constitución española, primer paso para defenderlos.

Educación para la Ciudadanía es una asignatura cuyo objetivo es proporcionar a los futuros ciudadanos conocimientos y capacidades suficientes para poder gobernarse por sí mismos, y constituye un importante pilar para una sociedad libre. Por eso, resulta sorprendente que políticos en activo se opongan abiertamente a la implantación generalizada de una formación que tan bien les hubiera venido (a algunos) para desempeñar sus cargos de administradores de la soberanía popular. Sin embargo, esta formación por sí sola no es suficiente si no se disponen de mecanismos adecuados para canalizar la voluntad popular.

La Iniciativa Popular limitada a proposiciones de ley

El más importante mecanismo de participación directa de la ciudadanía en los asuntos públicos y de gobierno es la Iniciativa Popular, mediante la cual un número suficiente de electores pueden exigir la consideración política de un determinado asunto público. En España, la única modalidad contemplada de Iniciatica Popular es aquella que permite realizar proposiciones de ley sobre asuntos no relacionados con leyes orgánicas (como, por ejemplo, las leyes que regulan el régimen electoral, la propia iniciativa popular (:O), el referéndum, el Poder Judicial, el Defensor del Pueblo, el código penal, la educación o la libertadad sindical, por citar algunas de las muchas que hay). Tampoco se puede utilizar para decidir sobre asuntos tributarios o de carácter internacional (Art. 87).

Es triste que no se permita el uso de tan importante mecanismo de participación ciudadana para modificar el ordenamiento político del Estado, ni para exigir la convocatoria de un referéndum sobre decisiones que la ciudadanía considere importantes y que no pueden esperar a los siguientes resultados electorales (como, por ejemplo, una intervención armada).

Además, dado que sólo se insta la tramitación parlamentaria de proposiciones de ley, no existe ninguna obligación por parte de las Cortes de debatir seriamente la propuesta o realizar una contrapropuesta. Así se explica que ninguna de las 55 propuestas de Iniciativa Legislativa Popular presentadas hasta la fecha hayan superado su tramitación parlamentaria (en el buscador del Congreso, seleccionar todas las legislaturas e “Iniciativa Legislativa Popular” en tipo de iniciativa).

La figura del Referéndum no vinculante

El otro gran mecanismo de participación directa de que disponen los ciudadanos es el referéndum, expresión máxima de la voluntad popular. Dicho mecanismo está regulado por el artículo 92 de la Constitución, que en su apartado primero sintetiza muy bien el espíritu paternalista de Carta Magna:“Las decisiones políticas de especial trascendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos”. Por un lado, no se establece la obligatoriedad de someter a referéndum las decisiones de especial importancia política. Por otro, se determina que, de hacerse, el referéndum será consultivo o, lo que es lo mismo, no vinculante.

En el caso de que la palabra referéndum necesitase un adjetivo, el adecuado sería VINCULANTE, adjetivo que no aparece ni en la Constitución ni el la Ley Orgánica 2/1980, de 18 de enero, sobre Regulación de las Distintas Modalidades de Referéndum. Me pregunto qué sentido tiene solicitar a los ciudadanos que se pronuncien sobre un asunto de Estado si no es para acatar la decisión que adopten.

Semejante medida solo se puede justificar desde el convencimiento de que los ciudadanos españoles no sabemos lo que nos conviene, a pesar de que hemos votado afirmativamente a todas las propuestas realizadas en referendo hasta la fecha, haciendo caso a lo que nos dicen los políticos.

Como colofón, el apartado tercero de dicho artículo establece que los referéndum sólo pueden ser convocados por el Presidente de Gobierno, y en ningún caso mediante Iniciativa Popular, por lo que en la práctica es un instrumento que carece de contenido. ¿Quién mejor que los propios ciudadanos, de quienes emanan los poderes del Estado, para convocar un Referendum?.

En inexistente derecho a la revocación de cargos públicos

Aunque parezca una obviedad decirlo, los cargos públicos trabajan para el conjunto de los ciudadanos, no para ellos mismos, ni para empresas privadas ni para particulares influyentes. Afirmo esto porque, a veces, parece que se olvidan de para quién deberían trabajar (Canon, Ley del Libro, Ley del Cine). Desgraciadamente, no existe ningún mecanismo para vetar su labor, al menos en España.

En este sentido, algunos Estados de EE.UU, Canadá y Venezuela han incorporado a los procesos de participación ciudadana la revocación de cargos, que permite a los ciudadanos desposeer de su cargo a cualquier funcionario o representante público. Este derecho, no contemplado en nuestra Constitución, sirve para apartar de la función pública a cualquier persona presuntamente corrupta y/o incompetente, y evita el fraude a la voluntad de los ciudadanos que supone el transfuguismo, actualmente amparado en el artículo 67.2 de la Constitución.

De existir este derecho, nuestros representantes y los integrantes de la maquinaria del Estado tendrían mucho cuidado con lo que dicen y hacen, estarían más sensibilizados con las inquietudes de sus conciudadanos y nos ahorrarían bochornosos espectáculos como este. A diferencia de la vía penal, no es necesario esperar a juicio ni sentencia firme, y se podrían castigar actuaciones cuestionables que no constituyen un delito, pero que los ciudadanos consideren inaceptables. Es un procedimiento rápido y democrático que mejoraría drásticamente la calidad de nuestros políticos.

Hasta el día en que esto sea posible, deberemos conformarnos con cambiar el sentido del voto en las siguientes elecciones, pero eso no garantiza que la persona en cuestión sea desposeída de su escaño, porque son los partidos políticos los que establecen el orden de sus listas, y dicha medida no afecta a los cargos que son nombrados por nuestros representantes o se obtienen por oposición. No hay manera de deshacerse de un mal Defensor del Pueblo, Gobernador del Banco de España, o Presidente del Gobierno sin desacreditar al partido que lo nombró (con el que se puede seguir estando de acuerdo a pesar de su equivocada decisión).

Segunda Transición hacia la Democracia

En mi opinión, los padres de la Constitución dejaron en el tintero buena parte del concepto de Democracia. Por tanto, queda pendiente una reforma que desarrolle plenamente los mecanismos de participación directa de los ciudadanos en los asuntos públicos, hasta equipararlos con los mecanismos de representación de que disponemos en España, y con los derechos existentes en los países de nuestro entorno.

Existe en marcha una campaña de recogida de firmas para una “Propuesta de Reforma Constitucional para profundizar en la participación democrática“. La aprobación de las medidas que recoge la propuesta, que como hemos visto no puede plantearse como Iniciativa Legislativa Popular, abriría las puertas a la Democracia (con mayúsculas) en España y cambiaría nuestra realidad actual casi tanto como lo hizo la Constitución en su día.

Aunque recomiendo encarecidamente la lectura del (breve y claro) texto original, las ideas que plantea se pueden resumir en otorgar más importancia a la iniciativa popular, en cuanto expresión directa de la voluntad popular, permitiendo su uso para:

  • Crear o modificar leyes de cualquier rango, incluidas leyes orgánicas y la reforma constitucional (expresamente prohibido por el Art. 166). También derogar leyes ya aprobadas por el Parlamento.
  • Ratificar o derogar tratados internacionales, aunque el Gobierno se oponga a hacerlo.
  • Elegir y Revocar cargos públicos.

La reforma también recoge la obligatoriedad de someter a referéndum las propuestas elevadas al Congreso por Iniciativa Popular, pudiendo optar los ciudadanos entre apoyar la formulación original del proyecto, la modificada tras la tramitación parlamentaria (de haberla), o ninguna de las dos. De esta forma se evitaría que, como hasta ahora, se ignorasen las propuestas legítimas del pueblo soberano.

Por último, redefine la figura del referéndum como una consulta vinculante en cuanto expresión directa de la voluntad popular, y se permite su convocatoria en el ámbito local y autonómico a instancia de sus Gobiernos y/o ciudadanos, siempre que el tema consultado entre dentro de las competencias que son propias a dichas instituciones.

Estas propuestas no son sino la concreción práctica de los principios de la Democracia Directa, una forma de organización política más democrática que la actual y que, de implantarse, probablemente enriquecería el debate político, aumentaría la cohesión social, produciría consensos más sólidos y duraderos sobre las normas por las que nos regimos. También mejoraría la gestión del Estado y sus recursos, ya que obliga a los poderes del Estado a justificar más y mejor sus actuaciones, y deja siempre la última palabra en manos de los ciudadanos.

La oportunidad de una vida: Reforma constitucional de 2008

Para poder disfrutar de una Democracia mejor es imprescindible reflejar medidas como estas en la Constitución. José Luis Rodríguez Zapatero se comprometió a realizar una reforma parcial de la Constitución a principios de 2008, coincidiendo con el final de la legislatura. En principio dicha reforma se limitará a la equiparación entre hombre y mujer a la hora de heredar la jefatura del Estado y a la reforma del Senado, dejando de lado iniciativas para dotarnos de una Constitución que impulse el desarrollo social y económico del país, como las aquí expuestas.

Algunos partidos políticos minoritarios se proponen aprovechar la ocasión para incluir en la reforma medidas como las mencionadas, la reforma del sistema electoral o una mayor separación de poderes, entre otras. Si quieres disfrutar de un país más Democrático tendrás que confiar en ellos, porque ni PP ni PSOE abanderarán jamás cambios de este tipo.

Esta reforma Constitucional es todavía más urgente dado que 1) Se elaboró bajo la supervisión de una dictadura militar y 2) No la han votado más del 67% de los españoles (todos los menores de 47 años, y aumentando cada año). La decisión está en tus manos: Segunda Transición o más de lo mismo. Nos vemos en las urnas.

Introducción a la lucha de clases

Ricardo Llevata escribió (no recuerdo dónde lo hizo, ni quién es, porque este post es del año 2000, recuperado de las profundidades de mi disco duro):

[…] La única riqueza que puede establecer distinciones entre los seres humanos sólo puede proceder de la “transformación” de las materias primas por medio del trabajo, esa es la única riqueza que contiene un substrato “mercantil”. Sólo se pueden vender “mercancías”, no naturaleza sin transformar.

El trigo, la harina, los minerales… son materias primas sin transformar que, pese a representar una mínima parte de la riqueza global (en términos del capital que movilizan), siguen sustentando la economía mundial y a la sociedad en la que se desarrolla… al menos mientras los humanos sigamos viviendo como hasta ahora. La riqueza puede o no crearse, pero la materia no puede: Para hacer un microprocesador de 120 Euros hace falta comprar silicio, bastante más barato, por cierto.

Por lo tanto, tendrían que ser los trabajadores, que convierten un no-valor previo en un valor-mercancía los que se enriqueciesen con su trabajo. Pero ello no es así porque existe algo que se llama “explotación” y que determina que el capitalista “compra” el trabajo asalariado por un valor-precio muy inferior al que su utilización le reporta al vender en forma de precio-mercancía. El trabajo es una mercancía más que, utilizada por los previamente ricos, los enriquece aún más, sin que ello conlleve para los asalariados más que el derecho a una supervivencia, más o menos digna, mediante la nómina.

Esto ocurre porque las personas normales, con una posesión de riqueza limitada, no disponemos de los medios necesarios para la creación de riqueza transformando materias primas mediante nuestro trabajo. Por ello, nos vemos obligados a vender nuestra capacidad laboral a un empresario, capaz de movilizar esos medios de producción, para no morirnos de hambre.

El empresario, que sabe que necesitamos crear riqueza para subsistir pero no disponemos de los medios para tal creación, ofrece empleos como operador de sus medios de producción a cambio de una pequeña parte de la riqueza creada en función de la “participación” que cada uno tiene en el proceso, que incluye la compra de la maquinaria (oficinas, ordenadores, programas, mobiliario, luz, teléfono… ).

Aprovecha que el trabajador se encuentra en inferioridad y le roba, amparado por la legalidad y el orden social, una buena parte del beneficio que le corresponde a este. Sólo la liberalización de los medios de producción (haciendo que todos los trabajadores tengan la misma participación en la empresa, es decir, que la empresa sea de todos los trabajadores y no los trabajadores de la empresa) puede acabar con este orden laboral tan injusto que sigue siendo el mismo (en sus principios básicos) desde la Revolución Industrial, aunque se haya suavizado mediante iniciativas como la co-participación de los trabajadores en la gestión de la empresa o la “Responsabilidad Social Empresarial“.

EL TRABAJO ES LA FUENTE DE TODA RIQUEZA. Pero esa riqueza queda en manos de los capitalistas. Ese es, en esencia y hasta ahora, el funcionamiento del sistema. Y, por tanto, no podrían existir ricos-capitalistas sin pobres-asalariados (¿a quién explotar, entonces?). La Riqueza y la Pobreza son conceptos vivos y concretos que no pueden existir el uno sin el otro. En un modelo social más igualitario, sin explotación, la idea del “rico” resultaría tan absurda como la idea del “pobre”. Sólo se puede ser más rico “que alguien” y, sí no existe el término “pobre”, la idea-comparación de riqueza” pierde toda virtualidad.

En mi opinión, hoy en día es la riqueza la fuente de toda riqueza, puesto que donde no hay riqueza no se puede transformar nada: por falta de medios o por falta de materia prima. La Bolsa sube, pero sólo ganan aquellos que tienen dinero suficiente para invertir en ella; los bancos incrementan sus beneficios, mientras sus empleados malviven subcontratados. En definitiva, es el que tiene la riqueza el que puede movilizar los medios suficientes para crear más, en un torbellino vicioso al que la gente normal no puede acceder con facilidad (el mundo empresarial) o, si lo hace, asumiendo grandes riesgos.

Evidentemente, los términos “rico-pobre”, en cuanto que se refieren a una comparación de los niveles de riqueza, son mutuamente dependientes. Sin embargo, esto no implica que sólo puedan ser ricos unos pocos y pobres el resto. La aplicación práctica de estas ideas podría hacer que la distribución piramidal de la riqueza derivada del capitalismo se trasformara en una estructura elipsoidal más justa (aunque siempre habrá ricos y pobres).

“Sí hay ricos es porque hay pobres. Y lo triste es que los ricos lo son a costa de los pobres. ” (Karl Marx).

Que gran verdad, lástima que nadie haga nada al respecto.

El sistema electoral en España y la exclusión de las minorías

El sistema electoral español está deliberadamente diseñado para favorecer la creación de mayorías que puedan soportar gobiernos estables. Esto se debe a la combinación de circunscripciones pequeñas con un sistema de reparto de escaños poco proporcional, que permite obtener la mayoría absoluta con poco más de un 35% de votos en la circunscripción y una diferencia de unos puntos porcentuales con el segundo.

Aunque en su momento pudo parecer la opción más segura para proteger la estabilidad política durante la Transición, al observar la distribución de los escaños en las últimas elecciones (2004) me pregunto si es democrático que la tercera fuerza más votada sea la sexta en número de representantes.

El tamaño de la circunscripción es lo que importa

Los artículos 68 y 69 de la Constitución Española de 1978 establecen que la circunscripción electoral para elegir a los representantes en el Congreso y en el Senado es la provincia. Esta forma de asignar a los parlamentarios españoles, sobre la base de mayorías provinciales, reduce considerablemente el nivel de representación de las minorías cuyos votantes no se encuentran concentrados geográficamente (el caso de Izquierda Unida).

El problema radica en que las provincias son circunscripciones demasiado pequeñas como para garantizar una adecuada proporcionalidad entre los votos recibidos y los representantes asignados a cada opción. Es inevitable que cuanto menos representantes corresponda elegir en una circunscripción, menos proporcional sea el reparto de los mismos. El caso extremo es la circunscripción que elige a un único representante (Ceuta y Melilla), en donde la lista más votada se lleva el 100% de los representantes, independientemente del número de votos.

En España, debido a la gran concentración de población en determinadas provincias, el 50% de los representantes al Congreso son elegidos en circunscripciones donde se eligen 7 candidatos o menos, siendo las más frecuentes las de 3, 4 y 5 representantes (9 provincias de cada uno de los tres tamaños, que suman el 31% del total). Con estas dimensiones, lo habitual es que sean 2 o 3 las fuerzas políticas que obtengan parlamentarios en cada circunscripción, descartándose el resto de votos sin representante.

De esta manera, es muy difícil que un partido minoritario se haga un hueco en los órganos de Gobierno. En nuestro actual sistema electoral, los únicos partidos que pueden acceder a la representación parlamentaria son aquellos con un respaldo mayoritario en el conjunto de la nación o aquellos que, siendo minoritarios, tienen a su electorado concentrado en provincias clave.

En el caso de que la circunscripción electoral fuera única (el conjunto del Estado), bastarían 70.000 votos entre 26 millones (equivalentes al 78% de participación) para conseguir un representante en el Congreso. Sin embargo, al asignarse los representantes por provincias, hoy en día 70.000 votos desperdigados no valen nada.

La explosión del regionalismo

La consecuencia más directa del actual sistema de asignación provincial de representantes es el creciente protagonismo del regionalismo e independentismo, que para algunos supone una amenaza a la unidad de España. Una vez que queda claro que la forma más fácil de hacerse oír siendo pequeño es agrupando electores en una provincia, la estrategia más directa de conseguirlo es mediante programas regionalistas, cuya prioridad no sea el conjunto del país sino la región.

A modo de ejemplo, de los 93 partidos que concurrieron a las elecciones al Congreso de 2004, el 52,5% mencionaban en su denominación alguna región de España y/o los términos nacionalista/independentista/regionalista. ¡Más de la mitad! Esto no significa que los partidos regionalistas con representación parlamentaria tengan más importancia de la que les corresponde, como queda demostrado más adelante en la tabla que compara diferentes sistemas electorales, pero si que es preocupante que tanto énfasis en lo local haya dejado al país huérfano de formaciones políticas capaces de plantear una alternativa viable a los gobiernos de PP y PSOE. La cuarta fuerza política no regionalista del país, Ciudadanos en Blanco, consiguió poco más de 40.000 votos para su proyecto de hacer el voto en blanco computable, y no se presentaba con un programa de gobierno completo.

La ley electoral y la asignación de escaños

Al problema del tamaño de la circunscripción, la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General, añade dos nuevas trabas en su artículo 163: 1) No se computarán los votos de las candidaturas con menos del 3% de votos en la circunscripción, y 2) Los representantes se asignarán a las listas restantes en función del Sistema D’Hondt.

La barrera del 3%, ideada para excluir a los partidos minoritarios, resulta del todo antidemocrática cuando existen muchos órganos de gobierno en los que un 3% representa un escaño (en cualquier órgano con más de 34 representantes, el 3% representa, al menos, un escaño). En el congreso, el 3% representa 10,5 escaños y un escaño representa el 0,29% de los votos. De haber un umbral para participar en el recuento de escaños, debería situarse en el número de votos necesarios para conseguir un representante, aunque en mi opinión no debería excluirse “a priori” ninguna opción política por no reunir un determinado número de votos. El sistema de asignación de representantes debería ser el que se encargara de asignar a cada opción la representación que más se ajuste al número de votos recibidos.

En cuanto al sistema de recuento, si bien es cierto que el actual sistema (D’Hondt), basado en la metodología de la cifra repartidora, favorece excesivamente a los partidos mayoritarios, el sesgo que introduce es considerablemente menor que el atribuible al tamaño de las circunscripciones en España.

Existen varios sistemas de asignación proporcional de representantes que ofrecen una mejor representatividad entre votos recibidos y candidatos elegidos, basados mayoritariamente en la metodología del resto mayor. De entre ellos, el Cociente Droop es el que ofrece mayores ventajas. Aunque no tan popular como D’Hondt, el Cociente Droop se utiliza hoy en día en la República de Irlanda, Irlanda del Norte, Autralia y Malta, entre otros países.

Para estudiar las cualidades de ambos sistemas, he calculado cuáles habrían sido los resultados electorales de las pasadas elecciones de 2004 al Congreso si hubiera habido una única circunscripción nacional y se hubieran asignado los escaños mediante el sistema D’Hondt (en violeta) y el Cociente Droop(en verde). La siguiente tabla recoge los resultados de ese escenario en comparación con nuestro actual sistema electoral, basado en el método D’Hondt y circunscripciones provinciales (en amarillo).

Elecciones Generales España 2004 | ir a 2008 »
Votos%
votos
D’Hont
Prov.
% EscañosDifer.
Esc./
Votos
D’Hont
Nac.
Sin 3%
% EscañosDifer.
Esc./
Votos
Droop
Nacio.
Esc. por
cociente
Resto
Votos
Esc.
Resto
%
Escaños
Difer.
Esc./
Votos
PSOE11.026.16342,59%16446,86%4,27%15744,86%2,27%15215162.959143,43%0,84%
PP9.763.14437,71%14842,29%4,58%13939,71%2%13513434.208138,57%0,86%
CIU835.4713,23%102,86%-0,37%113,14%-0,09%121136.82713,43%0,20%
ERC652.1962,52%82,29%-0,23%92,57%0,05%9871.36412,57%0,05%
EAJ-PNV420.9801,63%72,00%0,37%61,71%0,08%6557.96011,71%0,08%
IU1.284.0814,96%51,43%-3,53%185,14%0,18%181749.81315,14%0,18%
CC235.2210,91%30,86%-0,05%30,86%-0,05%3317.40900,86%-0,05%
BNG208.6880,81%20,57%-0,24%20,57%-0,24%3263.48010,86%0,05%
CHA94.2520,36%10,29%-0,07%10,29%-0,07%1121.64800,29%-0,07%
EA80.9050,31%10,29%-0,02%10,29%-0,02%118.30100,29%-0,02%
NA-BAI61.0450,24%10,29%0,05%10,29%0,05%1061.04510,29%0,05%
PA181.8680,70%00,00%-0,70%20,57%-0,13%3236.66010,86%0,16%
BLOC-EV40.7590,16%00,00%-0,16%00,0%-0,16%1040.75910,29%0,13%
PSM-EN,EU,E40.2890,16%00,00%-0,16%00,0%-0,16%1040.28910,29%0,13%
CENB40.2080,16%00,00%-0,16%00,0%-0,16%1040.20810,29%0,13%
ARALAR-ZUTI38.5600,15%00,00%-0,15%00,0%-0,15%1038.56010,29%0,14%
LV-E37.4990,14%00,00%-0,14%00,0%-0,14%1037.49910,29%0,15%
PAR36.5400,14%00,00%-0,14%00,0%-0,14%1036.54010,29%0,15%
Totales25.483.50435015,40%3506,15%350335153,42%
coeficiente Droop72.604

Comparando las tres columnas correspondientes al diferencial entre el número de votos y número de escaños asignados, la ampliación de la circunscripción a nivel nacional aumenta notablemente la representatividad del resultado y, de las dos metodologías analizadas, el Cociente Droop, pese a seguir favoreciendo a los partidos mayoritarios, es más proporcional en el reparto de escaños.

En todos los sistemas, el partido más beneficiado hubiera sido el PP, pero mientras que con el sistema actual disfruta de una sobrerepresentación del 4,58%, con una única circunscripción se habría reducido sensiblemente el problema (al 2%) y combinando circunscripción única con Cociente Droop esta sobrerepresentación se habría reducido a niveles aceptables (0,86% de escaños más de los que le corresponderían). Las mismas conclusiones se pueden sacar comparando los totales correspondientes a sumar los valores absolutos de las desviaciones entre porcentaje de votos y porcentaje de escaños para las tres alternativas. La no proporcionalidad del sistema español (15,4%) está muy por encima de lo que se podría esperar (3,42%).

Al elegirse un mayor numero de representantes, la circunscripción única nacional otorga a los partidos minoritarios perjudicados por el actual sistema electoral (IU y PA) una representación acorde con la proporción de votos recibidos, siendo está más precisa en el caso de Cociente Droop, gracias al cual 7 partidos políticos que actualmente no cuenta con representación política conseguirían un diputado.

Aunque habrá gente que argumentarán que este sistema dificulta la gobernabilidad por la cantidad de escaños “sueltos” que otorga, en mi opinión estas nuevas formaciones políticas, dispuestas a comerle el terreno a quien se duerma en los laureles, son necesarias para el reciclaje en la alternancia en el poder, para un debate político más plural y para mantener la tensión en la clase política.

Soluciones para mejorar la representatividad de los órganos de Gobierno

Antes de exponer las medidas para solventar el importante déficit democrático que supone nuestro sistema electoral, quisiera llamar la atención sobre otro importante déficit que padecemos. Las elecciones, ya sean legislativas, autonómicas y municipales, son las únicas vías de participación efectiva que tienen los ciudadanos en cuestiones de gobierno.

La Jefatura de Estado es hereditaria, los poderes Ejecutivo y Judicial son nombrados por el poder Legislativo y, como he descrito, la elección del poder Legislativo está sesgada en favor de los grupos mayoritarios. En este país, la iniciativa legislativa popular no puede utilizarse para modificar la Constitución ni las leyes orgánicas (como la electoral), y aunque se pudiera utilizar no sería vinculante, por lo que no hay obligación de aprobarla, discutirla o someterla a referéndum (que por cierto, tampoco sería vinculante, así que da igual el resultado). En definitiva, los ciudadanos estamos completamente a merced de los partidos políticos, como detallo en “El secuestro político de la Soberanía Popular”.

La mejor, quizás única, oportunidad de que dispondremos será cuando se disuelvan las Cortes en 2008 según lo previsto en el procedimiento para la Reforma de la Constitución. Si de esas elecciones saliera una coalición de partidos regionalistas y nacionales minoritarios suficiente para arrebatar la mayoría a PP y PSOE, sería posible introducir “novedades” no previstas originalmente en el proyecto de reforma, como las mencionadas aquí.

Concretamente, es necesario modificar cuanto antes la Constitución para que los representantes de la soberanía popular sean elegidos por circunscripciones correspondientes a su ámbito de competencia, de modo que representen con fidelidad el apoyo que cada opción política tiene en conjunto sin importar dónde se vote. De este modo, los Diputados deberían elegirse por circunscripción nacional en cuanto representantes del conjunto de los españoles (Art. 68); y los Senadores deberían elegirse por circunscripción autonómica en cuanto representantes de los territorios que componen España (Art. 69). Está última medida, la del Senado, se baraja entre las posibles novedades para introducir en la futura reforma (parcial) de la Constitución anunciada por Zapatero.

Además sería necesario modificar el artículo 163 de la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General, para eliminar (o reducir al mínimo) el límite del 3% de los votos que necesita cualquier candidatura para ser contabilizada, ya que de aplicarse la ampliación de las circunscripciones sin esta modificación, el Congreso se quedaría con sólo 4 grupos parlamentarios. También sería recomendable, ya puestos a mejorar el sistema, modificar el sistema de asignación de escaños descrito en el mencionado artículo por otro de mayor proporcionalidad, como el mencionado Cociente Droop.

No me cabe duda de que si se aprobaran estas tres sencillas modificaciones, dejaríamos de escuchar tonterías en las noticias y la productividad de nuestros políticos se dispararía. Pero claro, eso será por encima de sus cadáveres, ya que ¿quién estaría dispuesto a sacrificar la gallina de los huevos de oro?.

Deberemos ser los ciudadanos quienes apartemos a las formaciones políticas dominantes del poder si queremos renovar la Democracia en España. En tus manos está elegir entre mantener a este país en el “Pan y Circo” o iniciar la Segunda Transición, hacia una verdadera Democracia. Tienes una cita con las urnas, y con la Historia. No nos falles.

Alquiler puente: Alquilar la casa mientras la vendes

En plena desaceleración del mercado de la vivienda (algunos hablan abiertamente de crisis inmobiliaria y/o explosión de la burbuja), el plazo medio para vender una vivienda se sitúa en más de 12 meses. Mucho tiempo para tener una casa vacía, un lujo cada vez menos personas se pueden permitir.

Sin embargo, nadie desea malvender un inmueble sólo por no poder soportar los gastos que conlleva mantenerlo hasta encontrar un comprador dispuesto a pagar un precio razonable. Este es el motivo por el cada vez más personas están optando por alquilarlo mientras encuentran comprador.

El trato es simple: Alquilas tu casa por un precio reducido y, a cambio, los inquilinos se marchan en cuanto la vendas. Veamos cómo funciona

Cómo alquilar la casa hasta que la venda (Consulte con un abogado)

La idea es ofrecer un alquiler bonificado a cambio de determinadas contraprestaciones por parte del inquilino. La duración del contrato quedaría establecida hasta 2 meses después de la notificación fehaciente de la firma del contrato de arras para la compra-venta del inmueble. A cambio, el arrendatario disfrutará de una importante bonificación en la cuantía de la renta.

Dicha bonificación quedaría supeditada a que el inquilino desaloje la vivienda y entregue las llaves en el plazo previsto. En caso de incumplimiento de esta condición, tendrá que abonar al arrendador la suma total de las bonificaciones recibidas en la renta durante el contrato de alquiler, actualizadas según el tipo de interés legal del dinero.

Por si la disuasión económica no fuera suficiente, se añadiría también otra cláusula por la cual el arrendador declare su necesidad de ocupar la vivienda arrendada antes del transcurso de cinco años. Según el artículo 9.3 de la Ley 29/1994 de 24 de noviembre de Arrendamientos Urbanos,No procederá la prórroga obligatoria del contrato cuando, al tiempo de su celebración, se haga constar en el mismo, de forma expresa, la necesidad para el arrendador de ocupar la vivienda arrendada antes del transcurso de cinco años para destinarla a vivienda permanente para sí.

Esta cláusula permitirá al futuro comprador del inmueble zanjar el contrato al vencimiento de la siguiente anualidad en el caso de que las partes hubieran acordado no resolverlo en la fecha prevista. Mientras, habrá estado cobrando el alquiler no bonificado de los inquilinos.

Además de estas cláusulas, habría que añadir otra en la cual los inquilinos otorgan su consentimiento al arrendador o sus representantes para visitar el inmueble, previo aviso con 24h de antelación, con la finalidad de mostrarlo a potenciales compradores, se comprometan a mantener la casa limpia y ordenada y cooperar en la venta del piso.

Puede utilizar el modelo de contrato de arrendamiento que se publicó en readyfortomorrow.com como base para redactar el suyo, añadiendo las cláusulas mencionadas con anterioridad.

Recuerde que estos textos que encontrará en este blog no han sido revisados por expertos legales en la materia y se ofrecen a título ilustrativo, sin ninguna garantía. Usted es el único responsable de los contratos que firme, y es su deber asesorarse adecuadamente antes de hacerlo.

La evasión fiscal causa las desigualdades en el mundo

Habiendo transcurrido la mitad del plazo para alcanzar los objetivos del milenio, Naciones Unidas anuncia que es improbable que consigamos reducir la pobreza a la mitad en 2015. Entre los motivos para el previsible fracaso figura la falta de financiación, ya que sólo 5 países dedican el 0.7% del PIB a este proyecto.

Según los cálculos de la ONU, una inversión anual de 195.000 millones de dólares sería suficiente para reducir a la mitad la pobreza del mundo en 2015. Esta cantidad tan sólo representa el 0,54% del PIB de los países donantes, y resulta ridícula (el 16%) si la comparamos con el presupuesto militar anual (1,2 billones de dólares al año en 2007. Por cierto, un 33% mayor que durante la guerra fría).

A la vista de cuáles son las prioridades de los políticos de los países desarrollados para invertir sus presupuestos, ¿de donde sacar el dinero necesario para acabar con la pobreza? La respuesta es sencilla: De los impuestos que dejan de pagar las empresas transnacionales y las personas ricas que utilizan los paraísos fiscales para ocultar su dinero.

El informe anual 2006 de Social Watch señala que, “Si se detuviera la evasión fiscal de los inversores extranjeros y las élites locales, la lucha contra la pobreza podría ser financiada de manera efectiva”. Por su parte, la Red de Justicia Global, en su documento divulgativo “Hacednos pagar impuestos si podéis” (muy recomendable), cuantifica en 255.000 millones de dólares anuales los impuestos que dejan de pagar los “11.5 billones de dólares de la riqueza personal de individuos ricos”, que “se mantienen en […] centros financieros extraterritoriales […] para reducir al mínimo los impuestos o para evitar pagarlos […]”.

Es decir, que si las personas que tienen su patrimonio en paraísos fiscales “pagaran impuestos en los países donde residen […] o donde obtienen sus riquezas, la recaudación tributaria adicional disponible para la financiación de servicios públicos y para la inversión en todo el mundo” sería suficiente para alcanzar los objetivos del milenio… ¡¡¡y en los cálculos no se incluyen las empresas!!!. Queda claro que hay dinero suficiente para arreglar los problemas del mundo. Tan sólo es necesario, como comenta el coordinador de Naciones Unidas en España, voluntad política por parte de los países.

La distribución desigual de la riqueza

En diciembre de 2006 el Instituto Mundial para la Investigación de Desarrollo Económico de la Universidad de las Naciones Unidas publicó un estudio en el que se concluía que el 2%
más rico de la población posee la mitad de la riqueza mundial
. Ese mismo estudio ilustraba con un interesante mapamundi los niveles de riqueza globales en 2000, que confirman los datos existentes previamente de que el 20% de la población acapara entre el 70% y el 90% de la producción mundial, como ilustra el gráfico.

Esta distribución tan drásticamente desigual es la prueba más palpable de la existencia de mecanismos de transferencia de riqueza desde los países más pobres hacia los más ricos: Los paraísos fiscales.

Los paraísos fiscales causan pobreza

A raíz de la culminación del proceso de Descolonización (tras la Segunda Guerra Mundial) se desarrollaron los actuales canales para facilitar el movimiento ilegal de capitales. Inicialmente ideados para permitir a líderes políticos y empresarios sacar sus fortunas de los nuevos países que iban logrando su independencia de las potencias colonizadoras, hoy en día estos canales sirven por igual para esconder y blanquear el dinero procedente de la corrupción, de actividades ilegales y de la evasión de impuestos en transacciones comerciales.

Estos canales ofrecen, a aquellos que pueden permitírselo, una gran variedad de servicios de planificación fiscal internacional diseñados para mover capitales de forma ilícita alrededor del mundo y evitar (o al menos minimizar) el pago de impuestos aprovechando las ventajas que ofrecen los denominados paraísos fiscales: Desde la exención del pago del impuesto sobre la renta para las personas físicas (Andorra, Mónaco, Somalia, Quatar, Arabia Saudi, Kuwait, Uruguay), hasta impuestos bajos (10% en Macedonia y Bulgaria, 10%-12% en Irlanda) o inexistentes (Bermudas, Emiratos Árabes Unidos) para las empresas.

El auge de la evasión fiscal ha sido tal, que el número de paraísos fiscales ha pasado de unos 25 a principios de los años 1970s hasta los 72 paraísos fiscales reconocidos en la actualidad, muchos de ellos ligados estrechamente, tanto política como económicamente a los países de la OCDE, y en especial al Reino Unido. De hecho, de los lugares identificados como paraísos fiscales, un 19% dependen directamente del Reino Unido (son Dependencias de la corona británica o territorio británico), un 30% son Estados perteneciente a la Commonwealth británica (anteriormente parte del Imperio Británico), y un 10% ex-colonias británicas. En total, casi el 60% están o han estado vinculados con el Reino Unido.

Se estima que el movimiento transfronterizo de ingresos derivados de actividades delictivas, corrupción y evasión de impuestos oscila entre 1 y 1,6 billones de dólares anuales, la mitad de los cuales proviene de las economías en desarrollo y en transición. Según este cálculo, originariamente realizado por Raymond W. Baker, el 3% de esa cantidad anual proviene de la corrupción y un tercio de actividades ilegales. El resto, casi dos tercios, es evasión fiscal.

¿Y esto en qué me afecta a mí?

Los impuestos sirven para financiar los servicios públicos. En consecuencia, tanto la fuga de capitales como la evasión fiscal merman la capacidad estatal para financiar los servicios e infraestructuras públicas, lo cual perjudica seriamente a los ciudadanos de dos formas complementarias.

En primer lugar, porque se traslada la carga fiscal hacia los colectivos sin movilidad internacional, quienes no pueden escapar de las medidas compensatorias que los gobiernos deben adoptar para mantener el bienestar social. Estos colectivos, que deberían pagar menos impuestos que quienes no cumplen con sus obligaciones fiscales, deben asumir la parte correspondiente de los evasores a través de impuestos indirectos sobre el consumo.

Este tipo de impuestos ofrecen a los Estados la posibilidad de controlar fácilmente la recaudación, puesto que su gestión se realiza enteramente dentro del territorio nacional y resultan más difíciles de evadir al amparo de la ley. Por contra, estos impuestos, como el IVA (y próximamente el IBA), se aplican por igual a todas las personas, teniendo que pagarlos incluso a aquellas cuyo nivel de ingresos está por debajo del umbral que exime del pago del impuesto sobre la Renta.

Cuando no es posible compensar el déficit producido por la fuga de capitales mediante impuestos, los gobiernos no suelen tener otra alternativa que recortar el gasto público y privatizar servicios como la sanidad o la educación. De esta manera se excluye a los colectivos que más utilizan estos servicios (mujeres, ancianos y niños) del disfrute del crecimiento económico que les rodea, y se incrementan las desigualdades entre ricos y pobres.

Deberían ser los ciudadanos quienes eligieran tener una buena oferta de servicios públicos a costa de más impuestos, o pagar menos impuestos a costa de sacrificar servicios sociales. La alternativa que proponen los evasores de impuestos (y el neoliberalismo en general) es que los ciudadanos paguen más impuestos por menos servicios sociales, lo cual supone un fuerte freno para el desarrollo y un ataque directo a la soberanía de las naciones.

En nuestra faceta de consumidores, también nos vemos perjudicados por los paraísos fiscales en la medida en que falsean la competencia en el mercado. Las empresas transnacionales pueden, mediante lo que se denomina transferencia de precios, declarar sus beneficios en la jurisdicción en que se exija pagar menos impuestos y así disponer de más capital para acelerar su expansión. De esta manera, obtienen recursos para competir con ventaja en los mercados locales contra las pequeñas empresas (que no tienen acceso a los paraísos), y se aprovechan de las infraestructuras públicas, que utilizan en sus actividades pero no financian con sus impuestos.

Varias fuentes estiman que la mitad del comercio mundial pasa por los paraísos fiscales, a pesar de que estos lugares representan apenas un 3% del producto bruto mundial.

¿Y qué hacen los gobiernos al respecto?

La dimensión del problema que genera la movilidad internacional de capital hace necesario abordarlo desde la cooperación internacional, e involucrando a todas las naciones del mundo. Mientras quede un resquicio, el dinero se fugará por él.

Para una lucha eficiente contra la evasión fiscal sería necesario el intercambio automático de información fiscal entre todos los países, y la creación de impuestos globales que, por ejemplo, haga que las empresas tributen por los beneficios allí donde realmente se generan. Para la aplicación de todas estas medidas, sería necesaria la creación de una Agencia Tributaria Internacional.

Desgraciadamente, hasta la fecha todas las iniciativas para luchar contra la evasión fiscal han sido frenadas por la negativa de los paraísos fiscales a cooperar.

Estas jurisdicciones (muchas ni siquiera son Estados), que en su día hicieron de las ventajas fiscales y la opacidad el eje central de su estrategia de desarrollo, hoy en día dependen por completo de los capitales extranjeros que llegan atraídos por dichas medidas.

Dadas sus limitadas posibilidades económicas (generalmente se trata de territorios pequeños, poco habitados, mal comunicados y sin recursos que explotar), y la increíble cantidad de riqueza que genera la industria de servicios financieros que han creado artificialmente, resulta difícil imaginar que tengan interés en cooperar con el resto de la comunidad internacional.

En su lugar, los paraísos fiscales optan por competir entre ellos, ofreciendo ventajas fiscales crecientes para atraer y retener las inversiones de capital, a las empresas transnacionales y a las grandes fortunas de las que dependen sus economías. Esta carrera a la baja, que llevada a su último extremo acabaría por suprimir los impuestos para los usuarios de paraísos fiscales, no sólo reduce la recaudación fiscal en otros Estados (especialmente los vecinos), sino que desvía las inversiones hacia aquellas economías que más subvenciones ofrecen, dejando de lado los criterios productivos.

En esa misma carrera a la baja también se ven obligados a participar muchas naciones subdesarrolladas o en vías de desarrollo. En este caso, no por decisión propia, sino por la presión de organismos supranacionales, como la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Fondo Monetario Internacional (FMI) o el Banco Mundial (BM), que condicionan la obtención de ayudas financieras a la aprobación de reformas fiscales que reduzcan los tipos impositivos y hagan “más competitivas” las economías de estos países.

En estos casos, no se trata de crear refugios para el dinero, sino de regularizar y acelerar el expolio que sufren estos países mediante la imposición de un programa político y económico que les es ajeno. A cambio de renunciar a la soberanía sobre su economía, los países receptores de ayudas son recompensados con créditos que acaban generando una creciente deuda externa por la acumulación de intereses, como pasa con las hipotecas.

El ejemplo más sangrante de esta realidad lo constituye el Banco Mundial. Pese a definirse como una organización que ofrece asistencia financiera y técnica a los países en desarrollo para reducir la pobreza en el mundo y mejorar los niveles de vida de la gente, en realidad obtiene beneficios a costa de los países pobres, como recientemente ha denunciado SocialWatch. Especialmente revelador sobre la verdadera finalidad del BM y el FMI es saber que el objetivo de su programa conjunto de Alivio de la deuda en el marco de la Iniciativa para los Países Pobres Muy Endeudados es “reducir a niveles sostenibles la carga de la deuda externa de los países pobres más endeudados”. Ya no es necesario mantener un imperio colonial cuando se puede someter a los países económicamente, de forma indefinida y al amparo de Naciones Unidas, mediante ayudas que acaban por causar más subdesarrollo, en vez de combatirlo.

Estos gobiernos, además, tienen que soportar el chantaje de las empresas transnacionales. Estas empresas, atraídas inicialmente por la situación favorable para la inversión, no dudan en trasladarse a otros países tan pronto como se pueda justificar en términos de rentabilidad, sin importarles los compromisos adquiridos previamente. Por eso amenazan a los gobiernos con deslocalizar sus centros productivos a otros países si no mejoran el trato fiscal que reciben (mediante ventajas fiscales y/o subvenciones). Tanto si cede como si no, el Estado afectado dejará de recaudar una importante cantidad de dinero en concepto de impuestos.

Queda claro que subvencionar la inversión (ya sea privada, pública, local o extranjera) no es una forma sostenible de hacer crecer una economía. Las actividades que sólo son rentables gracias a las subvenciones que reciben del Estado no sólo no contribuyen al crecimiento económico, sino que lo ponen en peligro.

Receta para un mundo más justo

1. Paga todos los impuestos que te correspondan. Como en todo, hay que empezar con uno mismo y predicar con el ejemplo. En algún momento de tu vida tendrás que someterte a una operación “importante”, de esas que recomiendan hacer por la seguridad social y que no cubren lo seguros privados. Querrás que tus hijos/sobrinos/nietos vayan a una guardería/escuela/universidad, aunque no puedas pagarla. Te irás de viaje por carreteras sin pagar peaje. Tirarás de la cadena… Todos los servicios públicos cuestan dinero: aunque no nos cobren nada al utilizarlos los pagamos con nuestros impuestos.

2. Infórmate. La evasión fiscal es sólo una de los múltiples frentes que anuncian la llegada de un nuevo orden mundial: Una nueva sociedad diseñada por y para una minoría bien organizada, que pretende vivir mejor que nadie a costa de los demás, como en los buenos tiempos (feudales).

Su ideología ya se ha impuesto en las mentes de los futuros oprimidos en la medida en que pensemos en la educación como una forma para “ser competitivos en el mercado laboral”, en comprar una casa “como una inversión, que se revalorizará en los próximos años”, o en la privatización como una solución para “reducir el gasto público y aumentar la calidad y eficiencia del servicio”.

Frente a esta línea de pensamiento se opone el movimiento altermundista, cuyas propuestas, como la Renta Básica o la Tasa Tobin, se basan en ideales opuestos a los del neoliberalismo:“Libertad, igualdad y justicia”.

3. Pasa a la acción. Quien no defiende sus derechos acabará por perderlos, así que tendremos que hacer algo para frenar el desarrollo del mundo que se nos avecina. El cambio ya se inició hace tiempo en la periferia del sistema, donde no nos afecta y difícilmente lo veremos hasta que se haya generalizado.

Sólo una presión ciudadana fuerte y constante puede invertir el proceso. Por ello es de vital importancia concienciar al prójimo. Ya sea por tu cuenta, o como parte de una de las muchas asociaciones con objetivos afines a nivel local, nacional o internacional.

También es crítico votar a representantes que tengan estos problemas en sus prioridades. No busquéis en los programas de las formaciones políticas mayoritarias, ya que han tenido tiempo para haber atajado el problema, y son las que han permitido que lleguemos hasta la situación actual. Existe una gran variedad de formaciones políticas, de todos los colores y sabores.

No dudes en votar a estas pequeñas formaciones. A diferencia de lo que (erróneamente) creen algunos, no estaréis tirando el voto sino votando por el “verdadero” Cambio. Un cambio de base, no más de lo mismo.

Por último, recordad: Otro mundo es posible… y cada día más necesario. Así que manos a la obra.

Análisis del coste de las hipotecas en España

A todo el mundo le llega el día en que se plantea la posibilidad de comprar una casa. Empieza a mirar pisos y a hacer cuentas para ver de dónde sacar todo el dinero para la que, sin duda, será la compra más importante de su vida (tanto por la cuantía del importe como por la trascendencia de la elección. Por esto me sorprende observar como muchas personas no dedican el esfuerzo necesario a cuantificar las consecuencias futuras de su decisión. ¿Sabías que en una hipoteca a 32 años al 5% (EURIBOR + 0,5%) pagas dos veces tu casa?

Aunque los expertos recomiendan el crédito como fuente de financiación, lo cierto es que es muy diferente solicitar un crédito para invertir el dinero (y generar más dinero a un ritmo superior al que se acumulan los intereses) que solicitarlo para gastarlo. En este segundo caso, asumimos un sobrecoste considerable por disponer de un dinero que no tenemos. A continuación encontrarás resumido el análisis que debería realizar cualquier persona que piense en pedir una hipoteca, así como una hoja de cálculo muy reveladora sobre el coste real de gastar un dinero del que no disponemos. Como veréis, ser pobre resulta muy caro.

¿Cuál es tu capacidad de endeudamiento?

Resulta muy interesante realizar el ejercicio de calcular cuánto dinero vamos a ganar en toda nuestra vida para comprobar hasta dónde podemos endeudarnos para comprar una casa. Veámoslo en el ejemplo de un joven de 20 años, sin ahorros, con un trabajo estable y un sueldo medio.

En España, el salario medio en 2005 fue de 23.730€ brutos al año, lo que representa 18.651,84€/año después de impuestos. Esta cifra no ha variado sustancialmente desde 1997 (de hecho, ha bajado teniendo en cuenta el incremento del IPC).

De esa cifra hay que descontar los gastos mínimos para vivir. Según mis cálculos, unos 450€ mensuales sería suficientes para subsistir decentemente (sin contar el coste del alojamiento) siempre que no tengamos personas a nuestro cargo y seamos MUY ahorradores. Esta cifra, que supone 5.400€ al año, esta medio camino entre el mínimo vital de la declaración de la renta y el Salario Mínimo. Una vez descontada tendremos 13.251,84 al año para lo que queramos.

Si este joven del ejemplo, que a muchos les parecerá que está triunfando en la vida, trabajase hasta los 70 años (edad de jubilación probable cuando la alcance), sin estar en paro ni un sólo mes de su vida y recibiendo anualmente un aumento de sueldo equivalente al IPC, al llegar a su jubilación habrá generado un total de 662.592€.

De esta bonita suma no todo va a ser para la vivienda. Habrá que salir los fines de semana, hacer alguna actividad cultural, irse de vacaciones, quizá comprar un coche, casarse, tener hijos… esas cosillas. Los expertos recomiendan a las familias no endeudarse por encima del 33% de sus ingresos, lo cual en nuestro ejemplo supone no gastar más de 307.755,36€ en la hipoteca, 615.510,72€ en el caso de comprar la casa con otra persona que también trabaje en idénticas condiciones (en este caso, la pareja de la persona del ejemplo). Insisto en que estas son cifras máximas para quienes vivan con lo mínimo y sin personas a su cargo.

¿Cuánto cuesta una hipoteca?

La hipoteca es un préstamo que se otorga, a un tipo de interés preferente, para comprar un bien de primera necesidad. Como todo préstamo, genera intereses cada año, por lo que, a mayor plazo de amortización, mayor será la cantidad de intereses a pagar. A la mayoría de las personas se le escapa este detalle, pero la acumulación de intereses en el tiempo tiene un efecto exponencial en el coste del préstamo. Si no lo crees, multiplica la cuota mensual por el número de mensualidades de cualquier cosa que hayas pagado a plazos (o la hipoteca que te dispones a firmar) y compáralo con el precio inicial… Sorprendente, ¿verdad?. Como ya he dicho antes, ser pobre sale muy caro, y claro, así no hay quien salga de la pobreza.

La variable que más influye en el precio del préstamo es el tipo de interés al que está referenciado. A finales de 2006 el numero de hipotecas firmadas a interés variable era del 99%, y el tipo medio el 4%. Sin embargo, dado que el tipo de interés es variable y el plazo tan largo, conviene hacer cualquier previsión teniendo en cuenta las fluctuaciones probables de los tipos. Conviene tener en cuenta que el tipo de interés medio para préstamos hipotecario a más de 3 años entre 1990 y 2006 ha estado a una media del 7,79%, que el EURIBOR no para de subir (en junio de 2007 alcanzó el 4,5%) y, aun así, sigue estando mucho más cerca del mínimo histórico (2%) que del máximo histórico (16,77%).

También hay que tener en cuenta que, tal y como están diseñadas las hipotecas, al principio se pagan muchos intereses y poco capital prestado, mientras que al final se paga mucho capital y pocos intereses (que ya se han pagado). Esto significa que durante la primera mitad de la duración de la hipoteca estamos muy expuestos a las variaciones del tipo de referencia, ya que cuando se revisa una hipoteca suscrita a tipo variable lo que se hace es aplicar el nuevo interés al capital pendiente de pagar y aumentar la cuota mensual en consecuencia.

Por supuesto, una forma muy sencilla de reducir esta incertidumbre es optar por un préstamo a tipo fijo. Aunque sea una opción más cara, en estos momentos hay hipotecas a interés fijo en torno a un 6%, lo cual me parece un chollo comparado con el EURIBOR + 0,5 (5% variable), teniendo en cuenta que se puede subrogar el préstamo por otro variable si los tipos vuelven a caer a mínimos (Atención al tema de las comisiones por subrogación).

En cualquier caso, suponiendo que el/la joven de nuestro ejemplo y su pareja suscribieran una hipoteca de un importe de 250.000€ (lo que les piden por un piso monísimo que han visto), deberá suscribirla dentro de los siguientes límites:

  • Plazo máximo: 66 años (5% de interés medio), 55 años (6%) o 44 años (7,75%)
  • Cuota mensual máxima: 1026€ (33% de los ingresos netos de los ambos)

Conclusión: No pueden pagar esa hipoteca siguiendo las recomendaciones de los expertos. Si optaran por un piso más cutre, valorado en 150.000€ podrían pagarlo a 19 años con el EURIBOR a 4,5% de media (préstamo al 5%), en 22 con el EURIBOR medio en 5,5% (préstamo al 6%) y en 38 años si la cosa se pone difícil (préstamo al 7,75%). El problema es ¿qué piso se vende por 150.000€?

Bueno, tampoco hay que ponerse tacaños, la recomendación de los expertos es una recomendación. ¿Y si dedicaran el 70% de su renta disponible descontando los 5.400€ al año por persona para subsistir, eligiendo una vida miserable y al borde del abismo? Con todo ese dinero, podrían pagar el piso de 250.000€ en 23 años el EURIBOR a 4,5% de media (préstamo al 5%), en 28 años con el EURIBOR al 5,5% (préstamo al 6%), pero no podrían pagarlo con el EURIBOR a 7,25%. Sin embargo, existe el mismo problema: ¿qué clase de piso se vende por 250.000€?.

Pues según las estadísticas del Ministerio de la Vivienda, por 250.000€ deberíamos poder acceder a un piso de 66m2 en Madrid o de 72m2 en Barcelona (en ambos casos, de más de 2 años de antigüedad). Esas son las dimensiones de las casas a las que pueden aspirar con un sueldo medio en España dedicando todos los ingresos a pagarla. La pregunta es, ¿quiero vivir en uno de estos pisos el resto de mi vida?. ¿No será que están demasiado caros? os dejo un gráfico elaborado a partir de los datos de la evolución del precio de la vivienda desde 1995.

Evolución del precio de la vivienda en España (1995-2007)

Alquilar no es tirar el dinero, al menos con estos precios

Siguiendo con el ejemplo anterior, los 615.510,72€ de renta disponible para vivienda (recordemos, el 33% de sus ingresos) darían a nuestra ejemplar pareja para vivir (holgadamente) 70 años alquilados pagando 732,75€/mes, hasta que cumplieran 90 y suponiendo que no recibieran pensión de jubilación. Aunque no es demasiado dinero, teniendo en cuenta que el precio medio de la vivienda alquilada en España, en el último año (2006), fue de 7,20 €/m2 al mes, ese dinero les daría para alquilar una vivienda de 102m2 de media, 99m2 en Cataluña y 64m2 en Madrid (la cosa está muy malita en Madrid). Además el alquiler presenta algunas importantes ventajas:

  • Los alquileres se puede renegociar a la baja, como demuestran los datos, mientras que las hipotecas sólo se puede renegociar el plazo (aumentando la cantidad de intereses a pagar).
  • Si el piso se devalúa o la zona se degrada, y no te bajan el alquiler, puedes marcharte a otro piso. Si te equivocaste al comprar tu casa, o construyeron una incineradora 3 años después de comprarla, lo vas a tener más difícil.
  • Cancelar un alquiler sólo requiere un mes de preaviso antes del vencimiento de la anualidad, mientras que en el préstamo hay que pagar una comisión de cancelación anticipada y devolver el dinero que te prestaron.
  • Mientras que alquilado puedo vivir una vida sin problemas económicos, hipotecado tengo que dedicar la práctica totalidad de mis ingresos a pagar una casa que, para cuando sea de mi propiedad, habrá envejecido entre 20 y 50 años.
  • Las personas alquiladas no pagan el IBI.

La principal desventaja de vivir alquilado es que nunca tendrás una casa en propiedad, motivo por el cual hay que exprimir al casero hasta el último céntimo en la negociación… sobre todo en Madrid. Ya hemos comentado en ReadyForTomorrow cómo valorar una vivienda en alquiler. En el canal vivienda del blog encontrarás varios artículos sobre la materia.

Os dejo también la hoja de cálculo que he utilizado, que os servirá de referencia si estáis estudiando pedir una hipoteca. Está en formato OpenDocument, que es estandar ISO para documentos informáticos. Si no disponéis de un programa capaz de abrirlo, podéis instalaros la versión libre de la suite ofimática de Sun Microsystems desde Internet. También existe un plugin para Ms Office.

» Calculadora de Hipotecas

Estrategias de inversión para el pequeño ahorrador: Invertir en bolsa

La bajada de tipos de interés de principios de siglo y las altas rentabilidades acumuladas durante los últimos años han atraído hacia la Bolsa los ahorros de un gran número de pequeños inversores, deseosos de conseguir plusvalías. Hasta el Estado ha decidido invertir en Bolsa el excedente de las cotizaciones de la Seguridad Social para hacer frente a nuestras pensiones con los beneficios.

Sin embargo, la inversión en Bolsa es un juego peligroso. No me canso de ver inversores atrapados en valores de dudosa fiabilidad. Personas que no aprendieron la lección de Terra e invirtieron en Astroc. Por eso he recopilado los que considero son principios básicos para el pequeño inversor en una guía de supervivencia para invertir en bolsa.

Invierte sólo lo que te sobre, porque lo puedes perder

Seguramente el principio más importante para invertir en bolsa es que el dinero que vayamos a invertir sea nuestro y no lo necesitemos ni lo vayamos a necesitar durante los próximos 10 años, incluso en el caso de que tengamos una emergencia. También tenemos que ser capaces de asumir la pérdida en el caso de que la empresa quebrase de la noche a la mañana, como pasó con Enron.

En el caso de que os quepan dudas sobre alguna de los dos requisitos anteriores, será mejor que os mantengáis alejados de los mercados bursátiles, porque cuando lleguen momentos difíciles no tendréis libertad ni capacidad de maniobra y acabaréis malvendiendo vuestras acciones. Ni se os ocurra pedir dinero prestado para invertir, sólo faltaría perderlo todo y seguir pagando el préstamo más los intereses.

Sólo los ricos se hacen (todavía más) ricos

Hay que ser consciente en todo momento de nuestra condición de pequeño inversor. Mucha gente asocia la bolsa con historias de grandes pelotazos con los que la gente se enriquece de la noche a la mañana. Sin embargo, son pocos los que mueven suficiente dinero como para rentabilizar las fluctuaciones del mercado. A modo de ejemplo, una revalorización del 500% (realmente astronómica) para un inversor que hubiera invertido 2.000€ supondría unos beneficios de 8.000€, mientras que para otro que hubiera invertido 1 millón de euros representaría unas plusvalías de 4 millones (siempre antes de impuestos).

Además, el pequeño inversor debe asumir unos costes mayores en sus operaciones, ya que las comisiones mínimas por operación bursátil suelen ser el equivalente al de hacer operaciones por valor de 10.000€ o más (según la entidad) aunque no se mueva ese dinero. Motivo por el cual también se encarece la posibilidad de diversificar la inversión en diferentes valores, ya que se multiplican los gastos de gestión de la cartera. Si no podemos alcanzar el equivalente de inversión que corresponde con la comisión mínima por operación, conviene olvidarse de diversificar y centrarse en elegir los mejores valores del mercado como forma de protección contra el riesgo.

De igual modo, el pequeño inversor no tiene la misma capacidad para acceder y analizar la información financiera de las empresas, ni acceso a información privilegiada, ni fuerza en el mercado para influir en las cotizaciones. Por todos estos motivos, lo mejor es olvidarse del corto plazo, ya que el mercado siempre nos ofrecerá los “restos”.

Ten tu propio criterio, define una estrategia y asume las consecuencias de tus acciones

Cuando se trata de buscar información sobre la que basar una estrategia de inversión, el inversor independiente tiene muchos lugares donde acudir. Desde foros donde se “trapichea” con información privilegiada hasta medios de comunicación especializados, donde los expertos en mercados financieros revelan las claves que mueven la Bolsa. Todo el mundo parece saber dónde y cuándo invertir, pero los que arriesgamos dinero somos nosotros.

La primera regla respecto a la información bursátil es no creerse nada. Todo el mundo es parte interesada y los mercados financieros son (prácticamente) juegos de suma cero. Es decir, que cuando alguien gana es porque vende un activo, por más valor de lo que le costó, a alguien que está dispuesto a comprarlo a ese precio. Los únicos responsables de las decisiones que tomemos seremos nosotros mismos, así que antes de seguir cualquier recomendación resulta imprescindible contrastarla con los datos financieros. Si las recomendaciones de los analistas estaban equivocadas o la información que utilizamos no era tan privilegiada podremos consolarnos culpando a los demás, pero eso no nos devolverá el dinero.

Respecto a la información privilegiada, el problema es que no es fiable y, en el caso de ser cierta, pierde valor conforme se va difundiendo. Esto significa que siempre que se difunde es para manipular a los más incautos, bien sea porque directamente es falsa o bien porque se ha utilizado en beneficio propio y se busca multiplicar su efecto compartiéndola con otras personas. En cualquier caso, para cuando llega al pequeño inversor, aquellos que la utilizaron antes ya están recogiendo los beneficios, a nuestra costa, en una dinámica muy parecida a las estructuras piramidales.

No es de extrañar que los valores más especulativos sean el tema de conversación favorito en los foros de rumorología financiera. Mi recomendación es alejarse de estos lugares y de los valores de los que se hable mucho en comparación con su relevancia económica (es normal que se hable de las grandes compañías con regularidad).

Otro frente informativo lo protagonizan los expertos en mercados financieros, principalmente personas que trabajan para gestoras de fondos de inversión y otros analistas “independientes”. Desde su posición de expertos, ofrecen de forma “desinteresada” recomendaciones sobre dónde invertir, que los medios de comunicación especializados se encargan de divulgar. Estos expertos, que nos orientan sobre cómo invertir, también participan en el mercado. De hecho, viven de gestionar las inversiones de sus clientes para conseguir una rentabilidad por encima de la de los mercados en los que invierten. Creo que el conflicto de intereses es evidente, y su imparcialidad susceptible de ponerse en tela de juicio.

¿Alguien duda que antes de cambiar la recomendación de determinados valores de “Vender” o “Mantener” a “Sobreponderar” o “Comprar”, cualquier gestor sensato habrá comprado tantas acciones como halla podido? ¿O que cuando se revisa el precio “objetivo” (objetivo entendido como meta a alcanzar, no como precio real) no se está tratando de dar un empujoncito al valor? Más de una vez he observado como se deja de hablar de valores cuando son claras opciones de compra (valoraciones bajas y/o a punto de desembolsar cuantiosos dividendos) mientras se insiste en recomendar comprar otros que acumulan fuertes revalorizaciones. Estos “expertos” deberían aclarar, cuando hablan de buenas oportunidades de negocio, para quien son buenas, ya que no merecen demasiada confianza.

Evidentemente, estos “expertos” no pueden ofrecer malas recomendaciones a los inversores independientes, ya que tarde o temprano acabarían por perder su estatus y, con él, la posibilidad de influenciar la dinámica de los mercados en beneficio propio. En vez de eso, se suele optar por hablar de otros valores sobre los que ya se ha operado o se quiere operar, de modo que aumente la presión compradora o vendedora de los inversores independientes.

Para todo pequeño inversor, la mejor opción es definir una estrategia clara y ceñirse a ella, ignorando todo el ruido que nos llega desde los mercados.

Inversión a largo plazo

Ya hemos visto como el pequeño inversor tiene muy difícil aprovechar las fluctuaciones del mercado, y debe aferrarse a las tendencias. Lo cual implica que debe tener una mentalidad de inversión a largo plazo, entendida a 5 años vista o más.

Uno de los aspectos que mejor se pueden aprovechar del capitalismo es que su único objetivo es crecer, generalmente hasta colapsarse. El lema es superar los resultados económicos del ejercicio anterior, independientemente de las circunstancias de mercado. Las empresas que cotizan en bolsa lo saben bien y son expertas en lograr este objetivo cada año.

Esta huida hacia delante del capitalismo tiene un efecto acumulativo sobre el valor de las inversiones, hasta tal punto que incluso las peores crisis económicas se superan con el paso de los años hasta alcanzar nuevos máximos, y sufrir nuevas crisis.

En un entorno económico controlado y estable, como el que tenemos en la actualidad, se puede esperar obtener buenos beneficios incluso después de descontar los efectos de las crisis, guerras, etc. Estudiemos el efecto acumulativo de mantener una inversión en el tiempo. A continuación se muestra la evolución de la inversión de 100 unidades monetarias con una rentabilidad anual media del 8%.

100 -> 108 (+8) -> 117(+9) -> 126(+9) -> 136(+10) -> 147(+11)
 -> 159(+12) -> 171(+12) -> 185(+14) -> 200 (+15) -> 216 (+16)

Observe la rentabilidad crece exponencialmente con el tiempo. Hasta el punto de que al noveno año ya hemos doblado el valor de la inversión (sin contar los dividendos) y al décimo la rentabilidad anual es el doble de la que obtuvimos el primer año. En la vida real las proyecciones son mucho más favorables. Por ejemplo, Telefónica ha multiplicado su valor por 3,5 desde 1995 (12 años), si bien es cierto que ha habido altos y bajos, como puede observarse en el gráfico.

Si quiere hacerse rico puede conseguirlo, sólo necesita (mucho) tiempo. Así que cuanto antes empiece a invertir, antes lo podrá conseguir.

El precio de la acción no indica si está cara o barata

Otro principio importante es que el precio de la acción es irrelevante para el inversor. Una acción que cueste 100€ puede ser barata o cara, según los beneficios de la empresa y la rentabilidad por dividendo que ofrezca. Como inversor, me da igual invertir 1000€ comprando 100 acciones de 10€ o 10.000 acciones a 0,1€ si ambas me ofrecen una rentabilidad el 3%. Elija una opción u otra obtendré exactamente el mismo beneficio en Euros.

El pequeño inversor suele percibir poco potencial de revalorización y mucho riesgo en acciones por encima de 50€ mientras que percibe poco riesgo y mucho potencial de revalorización en acciones por debajo de 5€, donde “es difícil que caiga más abajo” (el suelo está cerca) y “a nada que suba 50 centimillos, ya gano el 10%” (pequeños incrementos suponen fuertes variaciones). Cuanto más barato el valor, mayor variación porcentual supone un céntimo arriba o abajo, y más duros hay que ser por arañar hasta el último.

Invertir sólo en empresas que den dividendos

El tipo de empresa que no da dividendo es aquella que no logra obtener beneficios (empresas de nueva creación y/o con problemas como, por ejemplo, Banesto desde su casi quiebra hasta 2006) o la que ha decidido no hacerlo. En cualquier caso se trata de una mala elección para invertir. Si no hay dividendo, el valor debería quedar descartado para un pequeño inversor.

Aunque el primer caso (invertir en una empresa en pérdidas) parece bastante obvio, el segundo no siempre lo es. Al fin y al cabo, si la empresa genera beneficios pero no da dividendo (como, por ejemplo, Google), todo el dinero que se tendría que destinar a la retribución al accionista quedará disponible para que la empresa lo reinvierta en generar más beneficios en el futuro, y crecer más rápidamente. El pago de dividendos merma la capacidad de revalorización de la acción así que, ¿por qué debería el inversor preferir el dividendo en efectivo?

La respuesta a la pregunta se resume en que los beneficios por la revalorización del valor de la acción no lo son hasta que se venden las acciones. Mientras, están expuestos a crisis económicas, fluctuaciones de la bolsa, malas decisiones empresariales, sanciones por violación de las leyes, ataques de otras empresas, etc. El dividendo cobrado queda fuera del ámbito de la empresa y, por tanto, a salvo de futuros acreedores: Permite recuperar parte de la inversión, minimizando el riesgo de pérdida del capital inicial, y ofrece al pequeño inversor la libertad de hacer lo que considere mejor… incluso reinvertirlo en la empresa.

Invertir sólo en empresas GRANDES

A la hora de elegir valores, es preciso elegir compañías grandes y, preferentemente, que coticen en los índices bursátiles más importantes. Estas compañías, los pilares de la economía, son objeto de constantes auditorias por su importancia y tamaño. Esto garantiza al pequeño inversor que 1) Es más difícil ocultar la situación real de la compañía, y 2) Si la empresa va mal es porque el futuro es negro para todos.

¿Alguien se imagina a Telefónica o BBVA en pérdidas? Si llegase el caso, mi inversión no valdría nada independientemente de dónde hubiese invertido y, probablemente, mi dinero ya no tendría el valor que tuvo e, incluso, es posible que no pueda sacarlo del banco. Sin embargo, sí es posible que la actividad delictiva de un gestor acabe arruinando una pequeña empresa y los inversores ni se enteren. O que esa misma empresa cierre por no poder seguir ofreciendo productos competitivos sin que la economía se resienta (exceptuando la de los pobres trabajadores).

Que un valor cotice en un gran índice no garantiza que la empresa no pueda quebrar, sólo que es más difícil que lo haga por sorpresa. De ahí la importancia de invertir en estas empresas, pero también la importancia de estar dispuestos a perder toda nuestra inversión. Sin embargo, que un valor cotice en un gran índice no es suficiente para considerarlo una buena inversión… Hay que fijarse bien tanto en el PER como en su rentabilidad por dividendo.

PER: Ratio precio / beneficio

El PER es el resultado de dividir el precio de la acción entre el beneficio por acción de la empresa. Si, por ejemplo, una empresa ha ganado 1€ por acción en los últimos 12 meses y cotiza a 12€, su PER será de 12€/ 1€ = 12. Visto de otro modo, el PER nos indica el número de años que serían necesarios para que la empresa pudiera comprarse a sí misma si se mantuvieran beneficios y precio constante. Si dividimos 1 entre el PER, obtendremos el porcentaje de rentabilidad de la empresa a precios de mercado, en el caso anterior 8,33%.

Casi todos los sitios de información bursátil informan del PER de cada valor, con lo cual es un dato fácil de conocer. Por lo general, se considera que un buen PER para comprar entre 10 y 15, aunque hay que tener en cuenta que es un indicador potencialmente engañoso. Por debajo de 10 puede significar que la acción está infravalorada, pero también que los beneficios de la empresa están en claro declive. Por encima de 20 puede indicar que la acción está sobrevalorada, pero también puede indicar que la empresa está incrementado considerablemente su capacidad de obtener beneficios (aunque como todavía no se han publicado, el PER es alto).

PERs altos suelen indicar acciones sobrevaloradas y/u oportunidades perdidas, con lo cual estos valores no suelen ser de interés. Los valores interesantes para comprar son los de PER menor de 15, pero sabiendo diferenciar lo barato de la morralla.

Rentabilidad por dividendo

La rentabilidad por dividendo es el resultado de dividir la suma de dividendos entregados por acción durante los últimos 12 meses entre el precio de la acción. Al igual que el PER, es un dato que se publica con frecuencia y suele rondar el valor de los tipos de interés. El motivo es sencillo. Si la rentabilidad de invertir en bolsa es superior a la de tener el dinero en el banco, todo el mundo compraría acciones… hasta el punto en que los precios subirían tanto (por la demanda) que dejaría de ser más rentable. Entonces el dinero volvería a los bancos, por el riesgo que implica la bolsa. Este es, a grandes rasgos, el ciclo de los mercados.

En el caso de la empresa del ejemplo del PER anterior, si decidiera distribuir dividendos entre sus accionistas por valor de 0,8€ por acción y el precio se mantiene en 12€, la rentabilidad por dividendo sería del 6,67%, bastante por encima del IPC.

Un buen valor es aquel que ofrece una rentabilidad por dividendo ordinario por encima los tipos de interés y del IPC. Hago especial énfasis en lo de dividendo ordinario, ya que en ocasiones las empresas generan plusvalías puntuales no relacionadas con la actividad principal de la empresa que inflan artificialmente la rentabilidad por dividiendo en los 12 meses siguientes a producirse y reducen el PER de la compañía.

Aunque la rentabilidad por dividendo fluctúa, suele mantenerse cerca de los tipos de interés. Sin embargo, las empresas aumentan constantemente sus beneficios, año tras año. Esto significa que, por lo general, la rentabilidad por dividendo de una inversión crece junto al precio de la acción a lo largo del tiempo, igual que crecen los beneficios de la empresa (suponiendo que todo marche bien). Veamos un ejemplo: Ud. compró Endesa en 2002 a 10,85€ y una rentabilidad del 6%. En 2007 Endesa vale 40€. Con una rentabilidad del 6% a precios de hoy, y con una rentabilidad del 24% respecto los precios a los que Ud. compró. ¡Le felicito! Ni las hipotecas suben tanto.

Evaluar cada valor según el perfil del inversor. El Ratio Fundamental

A continuación describiré lo que he decidido denominar “Ratio Fundamental”. Se trata de un sistema para valorar el atractivo por fundamentales de los valores en bolsa a partir de su rentabilidad por dividendo y PER, con independencia del precio al que coticen.

Para calcularlo tan sólo hay que hacer la media entre:

  1. La rentabilidad por dividendo multiplicada por el precio (Hay que tener en cuenta que el 3% es 0,03).
  2. El precio dividido por el PER.

Una vez calculada la media, hay que dividirla entre el precio de la acción y multiplicarla por 100 para obtener un %.

A pesar de su sencillez, este sistema permite al pequeño inversor tener un criterio propio y objetivo sobre sus opciones de inversión, sin depender de analistas “independientes” ni pagar a gestores de fondos. Cada uno puede decidir qué Ratio Fundamental mínimo debe tener un valor para invertir en él. Según mi criterio, a partir del 5% estamos ante una buena oportunidad de compra.

También permite ajustar el ratio al perfil del inversor ponderando el peso de los factores utilizados en la media. Un inversor más conservador dará más peso a la rentabilidad por dividendo multiplicada por el precio, mientras que otro más especulador dará más peso al precio dividido por el PER.

A continuación adjunto a modo de ejemplo un resumen con los Ratios Fundamentales de los valores que componen el IBEX-35 y algunos otros valores seleccionados del mercado continuo a 18 de junio de 2007.

Ticker Último Rt/Div PER Ratio F.
COL	3,95	11,42%	16,41	8,76%
SAB	8,16	10,17%	15,01	8,42%
MVC	80,85	2,04%	9,02	6,56%
SAN	13,87	3,75%	11,25	6,32%
ELE	39,99	6,49%	16,33	6,31%
A3TV	15,53	5,47%	14,65	6,15%
TL5	21,57	5,94%	16,1	6,08%
BBVA	18,43	3,46%	11,63	6,03%
REP	28,87	3,33%	11,99	5,84%
ACX	18,89	2,12%	11,08	5,57%
TEF	16,51	3,63%	13,47	5,53%
POP	14,22	3,45%	13,6	5,40%
MAP	3,63	2,48%	12,52	5,23%
FCC	70	2,64%	14,45	4,78%
IDR	18,12	4,08%	19,15	4,65%
BTO	17,69	2,54%	15,36	4,53%
SYV	38,58	1,30%	14,21	4,17%
ACS	48,02	1,67%	16,33	3,90%
BKT	65,15	1,98%	17,42	3,86%
ENG	18,53	2,32%	18,53	3,86%
REE	34,15	2,30%	19,19	3,76%
IBE	44,7	2,17%	21,75	3,38%
ALT	50	2,10%	21,46	3,38%
UNF	41,71	0,96%	17,35	3,36%
GAS	44,37	2,03%	21,5	3,34%
ABE	23,51	2,13%	22,49	3,29%
IBLA	3,83	0,52%	17,49	3,12%
ITX	44,85	1,49%	23,77	2,85%
AGS	26,9	1,62%	26,87	2,67%
FER	73,95	1,35%	25,64	2,63%
GAM	27,6	0,75%	25,9	2,31%
ANA	204,8	0,52%	26,04	2,18%
NHH	16,77	0,00%	26,65	1,88%
SGC	29,94	0,00%	59,88	0,84%
CIN	11,89	0,00%	0	0,00%

Conclusiones

A grandes rasgos, todo lo expuesto constituye la que creo es la mejor estrategia que puede adoptar un pequeño inversor que no quiera salir trasquilado de juego de la Bolsa. Espero que mis consejos, que os resumo a continuación, os ahorren malas experiencias. Como siempre, cualquier comentario es bienvenido. Buena suerte.

  • Toma tus propias decisiones, y responsabilízate de sus consecuencias. Esto incluye el decidir seguir los consejos que un desconocido, que ni siquiera es economista, da en un blog.
  • Invierte sólo dinero que te pertenezca, estés 100% seguro de que no vas a necesitar en los próximos 10 años y estés dispuesto a perder en el próximo crack de la bolsa.
  • Invierte en valores clave para la economía y de alta capitalización. A ser posible que pertenezcan a algún índice importante como IBEX 35, EUROSTOX 50, S&P500, NIKKEI.
  • Consulta las estimaciones de resultados para el año en curso y el siguiente, e invierte sólo en aquellos que tengan expectativas de crecimiento de sus beneficios.
  • Invierte sólo en empresas que den dividendo y, preferentemente, con una rentabilidad por dividendo ordinario mayor que el IPC.
  • Calcula el Ratio Fundamental de los valores que te interesan, y compáralo con el de otros valores para conocer las opciones de inversión más rentables del momento. Invierte preferentemente en valores con Ratio Fundamental mayor de 5%.
  • Revisa con lupa aquellos valores con Ratios Fundamentales altos, especialmente en lo que respecta a beneficios extraordinarios y splits en los últimos 12 meses.
  • Ten MUUUUUCHA paciencia para recoger los frutos de tu inversión. Hay que aprender a no dejarse llevar por el pánico en los momentos de crisis (ya que nuestras inversiones estarán en empresas sólidas) ni por la codicia en los momentos de bonanza (cuidado con las modas y los rumores).
  • No olvides pagar tus impuestos.

Plantilla de contrato de alquiler – arrendamiento de vivienda

En su día estuve buscando por Internet ejemplos, modelos o plantillas de contratos de arrendamiento para poder elaborar el mío. Desgraciadamente, la calidad del material que circula por Internet deja mucho que desear y acabé firmando un contrato bastante irregular (pese a lo cual no me va mal).

No obstante, dada la inseguridad jurídica que crea estos contratos “chungos” que se firman por ahí, redacté mi propio “contrato ideal” de arrendamiento, para futuras ocasiones. Quisiera compartirlo con todos vosotros con la esperanza de que os sea de utilidad, y escuchar comentarios respecto al mismo, para poder pulirlo.

Lo utilicéis o no, en cualquier caso os recomiendo formalizar el contrato por escrito y según los términos de la Ley de Arrendamientos Urbanos, así como inscribirlo en el Registro de la Propiedad si tenemos intención de quedarnos los 5 años y/o ejercer el derecho de adquisición preferente en caso de que se venda. También recuerdo que, según el artículo 1278 del Código Civil, no es necesario utilizar los modelos en papel timbrado de venta en estancos, porque hay gente que todavía vive en el pasado.

AVISO: El documento adjunto no ha sido elaborado ni revisado por experto legal alguno. Se distribuye únicamente por su valor ilustrativo y SIN NINGUNA GARANTÍA. El uso de este documento para formalizar un contrato de arrendamiento se hará bajo la exclusiva responsabilidad de los firmantes del mismo, no asumiendo el autor ninguna responsabilidad.

» Modelo de contrato de arrendamiento
» Modelo de contrato de arrendamiento (editable con la suite ofimática libre OpenOffice.org)


Actualización 2010.09.29: He tenido ocasión de revisar y mejorar el contrato de arrendamiento, incorporando correcciones y añadiendo cláusulas para mayor seguridad de ambas partes.

» Plantilla de contrato de alquiler de vivienda 2010
» Plantilla de contrato de alquiler de vivienda 2010 (editable con la suite ofimática libre OpenOffice.org)